18 julio, 2018

Behance vs Dribbble: ¿qué diferencias tienen?

En este artículo –que es básicamente de opinión- explicaremos en qué se diferencian Behance y Dribbble, así como para qué sirven exactamente cada uno de ellos. Qué usos y provechos podemos sacarles como profesionales de alguna faceta del Diseño, o sencillamente como aficionados/as al mismo, estudiantes, etc.

Empecemos por ver “qué son”. Ambos, tanto Bēhance –o sencillamente Behance- como Dribbble, son básicamente “escaparates” virtuales, plataformas para mostrar trabajos por parte de expertos/as en diseño gráfico, artistas visuales, ilustradores/as y similares. Al mismo tiempo, también son redes sociales para estos mismos profesionales creativos.

No obstante, hasta aquí llegan los parecidos, pues en realidad se trata de dos plataformas muy diferentes.

Ya adelanto que el segundo (Dribbble) es una especie de “club privado”, en cierto modo elitista, dado que se accede por invitación. Un club privado que en realidad no ofrece gran cosa, podríamos añadir. Sobre todo comparado con el primero (Behance), que es definitivamente más útil, totalmente democrático –cualquier persona puede hacerse un perfil de pleno derecho, líbremente y sin invitación- y, en líneas generales, mucho mejor en todo. Vamos a verlo en detalle.

Bēhance vs Dribbble

Dribbble, la red social (y club privado) de los profesionales del diseño.

Hay que decir que en Dribbble también podemos entrar sin más y crearnos un perfil, por supuesto, pero no podremos publicar nada. Sencillamente, lo haremos para seguir a otros, ver las novedades creativas a nivel general que aparecen, la conversación y debate técnico surgido entre los profesionales en cada trabajo…  Y ya está. Poco más.

En Dribbble parece haber una comunicación muy fluida entre los diseñadores -tal vez precisamente por lo sencillo del mismo-, pero si no somos miembros de pleno derecho, por invitación de alguien ya miembro por tanto, no podremos ni siquiera participar en la conversación. Únicamente, dar un like y guardarnos el trabajo en nuestro perfil, para verlo después, a modo de tablero de Pinterest personal.

Es obligado decir también que la forma de publicar en Dribbble es bastante limitada, de todas formas. Incluso para los miembros de pleno derecho. Como puede verse entrando en cualquier trabajo, lo que se publica es una pequeña imagen de 400x300 píxeles (ampliable al doble), junto a un comentario del autor/a, con su duda, pregunta a la comunidad, o lo que sea. Esas pequeñas imágenes se llaman shots (disparos). Muy apropiado el nombre, dado lo rápido y breve de este posteo, que tiene un nivel similar a Twitter.

Puede decirse que únicamente supera a Twitter porque se puede añadir algún archivo adjunto (por ejemplo el PSD original, alguna plantilla y cosas así). Esto no puede hacerse en Behance, por cierto, así que en esta faceta lo supera (de las pocas en que lo hace).

En fin, no hay más que entrar y ver cualquier publicación, para ver lo limitado de las mismas.

Un diseño cualquiera expuesto en Dribbble

¿Tiene algún punto fuerte? Sí, precisamente la conversación, que parece bastante fluida. Los demás miembros opinan sobre el trabajo en buen número, ofreciendo información y aportes. Aunque claro, si no se tiene invitación no se puede participar en ella (solo leer). Tampoco se puede postear, de forma que si se tiene una duda, pues sencillamente no podremos publicarla para que nos ayuden.

Todo esto le quita muchísima utilidad al sitio, convirtiéndolo más bien en una especie de “club privado” con un punto exhibicionista, en mi opinión. El aspecto positivo de esto es que el spam lógicamente es poco habitual, dado que el acceso es limitado y por invitación.

Bēhance, el verdadero escaparate del creativo/a digital.

El caso de Behance es totalmente distinto. Como hemos comentado, cualquier persona puede publicar líbremente. Además de ello, las presentaciones de Behance son espectaculares, pues en esta plataforma el espacio para el posteo es prácticamente ilimitado. Basta con ver cualquier trabajo presentado allí hoy en día: imágenes enormes (una tras otra), animaciones, textos descriptivos, enlaces a ubicaciones externas…

Un diseño cualquiera expuesto en Behance

Estas presentaciones se cuidan muchísimo, pues a menudo se trata de trabajos de pago, que llevan incluidos enlaces a las webs para adquirirlos.

En definitiva, Behance es un lugar excelente y de uso prioritario para cualquier profesional del Diseño, en cualquiera de sus facetas. En esta plataforma, sin tener que pagar nada, se puede crear un verdadero portfolio con nuestras obras. Dispondremos para ello de tantas páginas y con todo el espacio que queramos usar. Con toda probabilidad, serán además más vistas que si diseñamos –trabajosamente- un porfolio en una web personal propia (no obstante no desdeñar esto, pues los portfolios en páginas personales ya acreditan de entrada nuestro dominio en el diseño web).

Adicionalmente, podremos hacer todo lo demás que comentamos para el caso de Dribbble: dar una valoración positiva a los trabajos, seguir a autores concretos, ver las novedades creativas por categorías… También podremos comentar libremente y enviar mensajes privados a los autores. En definitiva, lo tiene todo.

Conclusión y algunos datos finales.

Para ser honestos, como antes comentamos da la sensación de que la conversación es más fluida en Dribbble, cosa que –de ser cierta- puede explicarse debido al caracter de “club privado” de dicha plataforma. El tono general es más colaborativo, de alguna manera, que el de Behance (que es más utilizado para la autopromoción).

Así mismo, si conseguimos ser invitados, también podremos usar Dribbble a modo de Google Drive, Dropbox, etc. Es decir, para alojar archivos, y ofrecerlos al público general (es habitual ver personas que ofrecen plantillas, freebies y cosas así en páginas de Dribbble). Para el caso de Behance, no podremos subir directamente archivos, así que lo que se hace es poner enlaces a hospedajes externos, que pueden ser propios -si se tiene una web-, o los citados Google Drive, Dropbox, etc.

No obstante, es importante señalar que Dibbble tiene unos 460.000 usuarios. Behance, por su parte, tenía en 2017 más de 10 millones (¡¡!!). Esta dato, por si solo, ya habla de la importancia objetiva de una plataforma respecto a la otra.

Además de ello, Behance fue adquirida por Adobe, compañía que aportó sus inmensos recursos a la plataforma. Esto explica en gran parte su increible potencia y excelente funcionamiento (disponible en todos los idiomas, además, a diferencia de Dribbble que solo está en inglés).

Sea como sea, no perder ninguno de los dos de vista, pues en ambas plataformas se publican ofertas de empleo (ver en Behance, ver en Dribbble). A fecha de hoy, los anunciantes de dichos trabajos pagan 399$ y 299$, respectivamente, por publicar dichas ofertas. Así pues son trabajos para diseñadores (y estudios de diseño) de la máxima seriedad y gran nivel (nada de pequeñas labores freelance como otras plataformas, son todo cosas grandes).

Finalmente, ambos son una fuente de inspiración que no debemos desdeñar en ningún caso. Sobre todo en el caso de Behance. Sorprende la calidad de los trabajos allí publicados (y de las presentaciones de los mismos), superando exponencialmente a otros sitios más antiguos como DeviantArt, cuyo nivel general hoy en día es mucho menor (podría decirse que ha quedado más bien para dibujos y fotografías de nivel amateur).

Así pues, finalmente, ¿cuál usar? La respuesta es sencilla: ambos, pero empieza por Behance. No tiene sentido obsesionarse con recibir una invitación de Dribbble, pues es algo que llegará con toda probabilidad si se merece. Y, de todas formas, no es para nada imprescindible. Si tenemos alguna duda sobre algún diseño también puede usarse Behance para aclararla, siendo muy habitual que se publiquen trabajos con la etiqueta ongoing, que viene a decir “en proceso”, y allí la comunidad realice sus aportes (junto al inevitable spam en muchos comentarios, lo cual es algo imposible de evitar en una comunidad tan grande y abierta).