Mostrando entradas con la etiqueta Diseño Editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diseño Editorial. Mostrar todas las entradas
18 julio, 2018

Behance vs Dribbble: ¿qué diferencias tienen?

En este artículo –que es básicamente de opinión- explicaremos en qué se diferencian Behance y Dribbble, así como para qué sirven exactamente cada uno de ellos. Qué usos y provechos podemos sacarles como profesionales de alguna faceta del Diseño, o sencillamente como aficionados/as al mismo, estudiantes, etc.

Empecemos por ver “qué son”. Ambos, tanto Bēhance –o sencillamente Behance- como Dribbble, son básicamente “escaparates” virtuales, plataformas para mostrar trabajos por parte de expertos/as en diseño gráfico, artistas visuales, ilustradores/as y similares. Al mismo tiempo, también son redes sociales para estos mismos profesionales creativos.

No obstante, hasta aquí llegan los parecidos, pues en realidad se trata de dos plataformas muy diferentes.

Ya adelanto que el segundo (Dribbble) es una especie de “club privado”, en cierto modo elitista, dado que se accede por invitación. Un club privado que en realidad no ofrece gran cosa, podríamos añadir. Sobre todo comparado con el primero (Behance), que es definitivamente más útil, totalmente democrático –cualquier persona puede hacerse un perfil de pleno derecho, líbremente y sin invitación- y, en líneas generales, mucho mejor en todo. Vamos a verlo en detalle.

Bēhance vs Dribbble

Dribbble, la red social (y club privado) de los profesionales del diseño.

Hay que decir que en Dribbble también podemos entrar sin más y crearnos un perfil, por supuesto, pero no podremos publicar nada. Sencillamente, lo haremos para seguir a otros, ver las novedades creativas a nivel general que aparecen, la conversación y debate técnico surgido entre los profesionales en cada trabajo…  Y ya está. Poco más.

En Dribbble parece haber una comunicación muy fluida entre los diseñadores -tal vez precisamente por lo sencillo del mismo-, pero si no somos miembros de pleno derecho, por invitación de alguien ya miembro por tanto, no podremos ni siquiera participar en la conversación. Únicamente, dar un like y guardarnos el trabajo en nuestro perfil, para verlo después, a modo de tablero de Pinterest personal.

Es obligado decir también que la forma de publicar en Dribbble es bastante limitada, de todas formas. Incluso para los miembros de pleno derecho. Como puede verse entrando en cualquier trabajo, lo que se publica es una pequeña imagen de 400x300 píxeles (ampliable al doble), junto a un comentario del autor/a, con su duda, pregunta a la comunidad, o lo que sea. Esas pequeñas imágenes se llaman shots (disparos). Muy apropiado el nombre, dado lo rápido y breve de este posteo, que tiene un nivel similar a Twitter.

Puede decirse que únicamente supera a Twitter porque se puede añadir algún archivo adjunto (por ejemplo el PSD original, alguna plantilla y cosas así). Esto no puede hacerse en Behance, por cierto, así que en esta faceta lo supera (de las pocas en que lo hace).

En fin, no hay más que entrar y ver cualquier publicación, para ver lo limitado de las mismas.

Un diseño cualquiera expuesto en Dribbble

¿Tiene algún punto fuerte? Sí, precisamente la conversación, que parece bastante fluida. Los demás miembros opinan sobre el trabajo en buen número, ofreciendo información y aportes. Aunque claro, si no se tiene invitación no se puede participar en ella (solo leer). Tampoco se puede postear, de forma que si se tiene una duda, pues sencillamente no podremos publicarla para que nos ayuden.

Todo esto le quita muchísima utilidad al sitio, convirtiéndolo más bien en una especie de “club privado” con un punto exhibicionista, en mi opinión. El aspecto positivo de esto es que el spam lógicamente es poco habitual, dado que el acceso es limitado y por invitación.

Bēhance, el verdadero escaparate del creativo/a digital.

El caso de Behance es totalmente distinto. Como hemos comentado, cualquier persona puede publicar líbremente. Además de ello, las presentaciones de Behance son espectaculares, pues en esta plataforma el espacio para el posteo es prácticamente ilimitado. Basta con ver cualquier trabajo presentado allí hoy en día: imágenes enormes (una tras otra), animaciones, textos descriptivos, enlaces a ubicaciones externas…

Un diseño cualquiera expuesto en Behance

Estas presentaciones se cuidan muchísimo, pues a menudo se trata de trabajos de pago, que llevan incluidos enlaces a las webs para adquirirlos.

En definitiva, Behance es un lugar excelente y de uso prioritario para cualquier profesional del Diseño, en cualquiera de sus facetas. En esta plataforma, sin tener que pagar nada, se puede crear un verdadero portfolio con nuestras obras. Dispondremos para ello de tantas páginas y con todo el espacio que queramos usar. Con toda probabilidad, serán además más vistas que si diseñamos –trabajosamente- un porfolio en una web personal propia (no obstante no desdeñar esto, pues los portfolios en páginas personales ya acreditan de entrada nuestro dominio en el diseño web).

Adicionalmente, podremos hacer todo lo demás que comentamos para el caso de Dribbble: dar una valoración positiva a los trabajos, seguir a autores concretos, ver las novedades creativas por categorías… También podremos comentar libremente y enviar mensajes privados a los autores. En definitiva, lo tiene todo.

Conclusión y algunos datos finales.

Para ser honestos, como antes comentamos da la sensación de que la conversación es más fluida en Dribbble, cosa que –de ser cierta- puede explicarse debido al caracter de “club privado” de dicha plataforma. El tono general es más colaborativo, de alguna manera, que el de Behance (que es más utilizado para la autopromoción).

Así mismo, si conseguimos ser invitados, también podremos usar Dribbble a modo de Google Drive, Dropbox, etc. Es decir, para alojar archivos, y ofrecerlos al público general (es habitual ver personas que ofrecen plantillas, freebies y cosas así en páginas de Dribbble). Para el caso de Behance, no podremos subir directamente archivos, así que lo que se hace es poner enlaces a hospedajes externos, que pueden ser propios -si se tiene una web-, o los citados Google Drive, Dropbox, etc.

No obstante, es importante señalar que Dibbble tiene unos 460.000 usuarios. Behance, por su parte, tenía en 2017 más de 10 millones (¡¡!!). Esta dato, por si solo, ya habla de la importancia objetiva de una plataforma respecto a la otra.

Además de ello, Behance fue adquirida por Adobe, compañía que aportó sus inmensos recursos a la plataforma. Esto explica en gran parte su increible potencia y excelente funcionamiento (disponible en todos los idiomas, además, a diferencia de Dribbble que solo está en inglés).

Sea como sea, no perder ninguno de los dos de vista, pues en ambas plataformas se publican ofertas de empleo (ver en Behance, ver en Dribbble). A fecha de hoy, los anunciantes de dichos trabajos pagan 399$ y 299$, respectivamente, por publicar dichas ofertas. Así pues son trabajos para diseñadores (y estudios de diseño) de la máxima seriedad y gran nivel (nada de pequeñas labores freelance como otras plataformas, son todo cosas grandes).

Finalmente, ambos son una fuente de inspiración que no debemos desdeñar en ningún caso. Sobre todo en el caso de Behance. Sorprende la calidad de los trabajos allí publicados (y de las presentaciones de los mismos), superando exponencialmente a otros sitios más antiguos como DeviantArt, cuyo nivel general hoy en día es mucho menor (podría decirse que ha quedado más bien para dibujos y fotografías de nivel amateur).

Así pues, finalmente, ¿cuál usar? La respuesta es sencilla: ambos, pero empieza por Behance. No tiene sentido obsesionarse con recibir una invitación de Dribbble, pues es algo que llegará con toda probabilidad si se merece. Y, de todas formas, no es para nada imprescindible. Si tenemos alguna duda sobre algún diseño también puede usarse Behance para aclararla, siendo muy habitual que se publiquen trabajos con la etiqueta ongoing, que viene a decir “en proceso”, y allí la comunidad realice sus aportes (junto al inevitable spam en muchos comentarios, lo cual es algo imposible de evitar en una comunidad tan grande y abierta).

Leer más...

27 abril, 2017

Las mejores infografías sobre tipografía, comentadas

¿Existe alguna ley o norma que nos pueda guiar a la hora de usar tipografías? ¿Cuál es mejor emplear según el tipo de trabajo, y cómo combinarlas? En esta entrada aportaremos una gran cantidad de información y consejos prácticos al respecto, y además de forma gráfica, para una rápida comprensión. Concretamente, recopilaré aquí todas las infografías sobre el uso correcto de tipografías que vaya encontrando, siempre y cuando aporten cosas de interés y utilidad real, naturalmente.

Además de ponerlas iremos comentando su contenido también, pues en muchos casos veo infografías sobre este tema con puntos -como mínimo- discutibles. No obstante, la verdad es que en líneas generales estos esquemas contienen “normas” o “leyes” bastante válidas, resultando por tanto de gran ayuda como guía para principiantes. Esto no extraña pues la inmensa mayoría se basan a su vez en otras anteriores (por mi parte intentaré poner aquí las originales, y luego las demás inspiradas en ellas si aportan algo nuevo).

Pongo entre comillas las palabras “leyes” y “normas”, pues como se sabe el campo del diseño es altamente subjetivo, al igual que ocurre con el resto de disciplinas creativas y artísticas en general. Así pues, es complicado hablar de “leyes absolutas”. No obstante, como digo estas infografías siempre serán buenas consejeras, enumerando pautas que haremos bien en seguir. Aunque no podamos elevarlas a la categoría de Ley Universal al estilo de las ciencias.

Lo vamos a ir comentado todo punto por punto, de todas formas. Sin más, vamos con las infos:

Los 10 mandamientos sobre tipografía de Evan Brown.

Acertadísima infografía, de las mejores que he visto y copiada hasta la saciedad, que nos servirá muy bien de guía general para un correcto uso de fuentes tipográficas (cuál usar, cómo combinarlas, etc).

Obra del diseñador Evan Brown de DesignMantic.com (fuente). Es un profesional bastante activo en las redes sociales, recomiendo seguirle. Ha realizado incluso una traducción al español de la infografía, que pongo a continuación (clic en la imagen para ampliarla):

Los 10 mandamientos de la tipografia, por Evan Brown

Comentarios: Muy poco que objetar a estos mandamientos por mi parte. Combinar una tipografía con remate con otra sin él es algo que en efecto funciona muy bien. Si son fuentes parecidas por el contrario no. Así pues todo correcto. Usar solo dos tipografías –e incluso una sola si es buena y tiene diversos grosores- también es algo que queda bien. Es recomendable trabajar así según mi experiencia (mucha mezcla de fuentes genera confusión).

En este sentido y de cara al diseño web, el sitio Steptoandson.co.uk aporta 10 combinaciones de fuentes serif-sans serif, en la siguiente infografía (fuente):

10 combinaciones deslumbrantes de fuentes web

Tienen buena pinta estas combinaciones (aunque por supuesto pueden hacerse muchísimas más).

En definitiva, en términos generales recomiendo seguir los 10 mandamientos, que sumo a lo ya dicho por mí en otros artículos (aconsejo leerlos también para obtener más teoría y orientaciones en este campo):

En el primero de estos enlaces (“Consejos para dar formato óptimo al texto general”) pueden encontrarse más pautas recomendables, por ejemplo sobre la longitud ideal que debe tener una línea (66), consejos para dar un interlineado o interletraje correctos, etc.

Respecto a los mandamientos de la tabla de arriba, por mi parte aportaría que también da buen resultado combinar mayúsculas y minúsculas de una misma tipografía, si ésta es de buena calidad y dispone de muchas variantes y grosores (por cierto, las Narrow o Condensed –letras estrechas- van bien en mayúscula para subtítulos, epígrafes, localizadores y palabras sueltas).

Usar la mayúscula en alguna variante de una tipografía puede dar buen resultado: ejemplo

¿Es tan mala Comic Sans? Cuándo usarla.

En cuanto a las fuentes que dice que no deben usarse nunca (Comic Sans, Papyrus, Curlz, Viner, Kristen y la otra eslava), también estoy bastante de acuerdo, aunque con matices. Desde luego conviene evitarlas, es algo en lo que la totalidad de los profesionales estamos de acuerdo. Ello es debido sobre todo a que se han usado demasiado ya durante años y años, y por tanto están totalmente “quemadas”. Además de ello, dado que vienen instaladas por defecto en los equipos, muchos aficionados han abusado de su uso -con infame gusto- en páginas web personales, blogs, cartelería y folletos de mala calidad, etc. Así pues hoy en día estas letras se asocian con lo kitsch (cursi, trillado, de mal gusto).

No obstante, como antes comenté el diseño es una disciplina básicamente creativa y artística, y por tanto no hay dogmas absolutos. Siempre hay excepciones. De entrada, -como bien sabía Andy Warhol-, lo kitsch puede convertirse en pop en un momento dado, de forma que estas tipografías son susceptibles de usos artísticos experimentales.

Pero no solo eso. En mi opinión, existen determinados trabajos en los que pueden funcionar bien, precisamente porque son el tipo de letra que espera encontrar el público. Por ejemplo en temáticas infantiles sin demasiadas exigencias, como las fichas para niños en guarderías, escuelas infantiles, etc.

De hecho, hace poco yo mismo hice 2 plantillas gratuitas para orla de guardería, como favor, y no dudé en usar Comic Sans para los textos. ¿Por qué? Precisamente porque esta letra viene en todos los equipos, y, dado que es una plantilla que usaran personas no profesionales del diseño, ello les facilitará mucho el uso. Así pues razones prácticas. Además de eso, el aspecto que tiene es adecuado para estos centros. Recordemos que el 99,9% de las personas no tiene la menor idea de tipografía, de forma que no sentirá el menor “choque” al ver Comic Sans (ni siquiera se darán cuenta). En cuanto a los profesionales, pues siempre pueden coger la plantilla y cambiar el tipo de letra por uno menos trillado (de tipo handwritten quedará muy bien, actualmente la verdad es que hay letras realmente bonitas).

Una vez dicho todo esto, por lo demás coincido 100% en que lo mejor es NO usar Comic Sans. Además, por lo visto consume un poco más de tinta al imprimirse.

La tabla periódica de tipografías (o 100 mejores fuentes de la historia).

La Tabla Periódica de las Tipografías

Realizada por Squidspot (traducida por Rodrigo Picazo).

Como puede verse, esta famosa infografía imita a la tabla periódica de los elementos químicos, sólo que con tipos de letra. En ella las fuentes también están agrupadas por familias, y contiene mucha información (diseñador, año de diseño –algunas veces hace siglos-, etc).

Pero quedémonos con que básicamente se trata de una lista de 100 tipografías, consideradas por respetados expertos como las mejores de la Historia.

En la propia tabla se explica cómo la hicieron, y las fuentes consultadas para ello. Concretamente, el ranking fue el resultado de comparar, combinar y ordenar las listas y artículos de prestigiosos sitios de internet, tales como:

Así pues, es obvio que este ranking es muy bueno, así como que la tabla contiene una gran cantidad de información de interés. Como única pega, comentar que la selección sigue un criterio de tipo histórico, y por tanto las letras más recientes de altísima calidad no aparecen. Pero por lo demás esta infografía es magistral.

Los 10 consejos para realizar un proyecto tipográfico de Silo Creativo.

Tipografía: 10 consejos para realizar un proyecto tipográfico

(Fuente) Como puede verse, esta info es parecida a la primera que pusimos –de la que obviamente bebe-, aunque también aporta algunas buenas claves propias. Por cierto, recomiendo bastante seguir este blog profesional, pues sus autores son diseñadores realmente buenos (les sigo hace tiempo y lo puedo atestiguar).

Aquí vemos por vez primera algunos consejos que también son mencionados a menudo por los mejores teóricos del diseño editorial (por ejemplo la recomendación de usar fuentes serif para el formato impreso y sin él para el digital/web, consultar: “Consejos para dar formato óptimo al texto general”).

Los 3 consejos para formateo de textos de Designaglow.

La siguiente infografía aporta buenas pautas en la misma temática del link anterior. Está en inglés (fuente), pero en líneas generales creo que se entiende bien:

90% of design is typography

Lo traduzco brevemente por si acaso. Básicamente, los consejos son 3: usar el kerning/tracking (en busca de mayor legibilidad o un acabado más artístico), cuidar el interlineado para que “se lea como un libro”, y por último el ya mencionado varias veces de no excedernos en el número de tipografías.

Qué tipografía usar según el tipo de trabajo (infografía en inglés).

So you need a typeface

Esta otra infografía puede ser útil antes de empezar un proyecto (sobre todo para principiantes). Es una creación de Julian Jansen (fuente).

Las tipografías del esquema han sido seleccionadas de la lista de las 100 mejores de FontShop (la “tabla periódica” que vimos antes también la usa). Así pues puede verse la importancia que tiene dicho listado en el mundo del diseño.

La traduciré un poco: se empieza por el centro, comenzando por ver si el trabajo es un logo, una invitación, una infografía, un libro o un periódico. Después se van haciendo preguntas a las que responderemos “sí” o “no”, hasta llegar a la tipografía ideal -según el autor- para el trabajo.

He echado un vistazo a unos cuantos “caminos” del esquema, y creo que hay mejores alternativas, pero como punto de partida en plan genérico no está mal (las fuentes handwritten que propone para las invitaciones considero que son mejorables, aunque ya dije en su momento que la famosa lista de FontShop no recoge las tipografías más actuales, consultar aquí en La Grafiteca para ver más).

Cuando usar serif, sans serif o alguna familia de fuentes específica.

En el tema de qué familia de fuentes usar entran en juego dos factores principalmente: legibilidad y psicología. En el primero ya hemos comentado que los expertos recomiendan –en líneas generales- las letras con remate para texto impreso, y las de palo seco -sin serif- para el entorno web y digital (más info en el artículo varias veces citado).

En cuanto al segundo aspecto, el psicológico, tiene en cuenta la sensación que nos producen los diversos tipos de letra, y por tanto para qué finalidades conviene más usar cada uno de ellos. Esto interesa para logos, encabezados, títulos, publicidad, etc.

Ya lo hemos comentado muchas veces en anteriores artículos. En pocas palabras, las fuentes con remate aportan seriedad y aspecto clásico, las sin remate son por el contrario más modernas y limpias (de tipo profesional neutro), y las fuentes script o handwritten –que imitan la escritura a mano- son buenas para invitaciones, tarjetas de felicitación, etc (entre otros fines, pues por ejemplo son muy usadas en publicidad dado que aportan una sensación de inocencia y pureza).

He visto muchas infografías que hablan de esto, y básicamente coinciden todas (no extraña pues es de puro sentido común):

Psicología de la tipografía.

(Fuente)

Psicología de la tipografía

The Psychology Behind Type Choices

(Fuente: ver en la propia info)

The Psychology Behind Type Choices

La anatomía tipográfica (partes de las letras).

Siempre viene bien conocer el nombre de los diversos trazos que conforman los caracteres escritos. Esta infografía de Paredro.com (fuente) es bastante completa, y además en español:

La anatomía tipográfica

No obstante no están absolutamente todos los conceptos, pues no encuentro la altura X de las letras y algunos más. Pero por lo demás muy buena referencia.

Las fuentes web originales más seguras.

The Original Web-Safe Fonts

Las fuentes seguras son aquellas que podemos usar con tranquilidad, sabiendo que se mostrarán de forma muy parecida en cualquier navegador o dispositivo. Esto se debe a que vienen por defecto en los sistemas operativos, sin tener que instalar nada.

Así pues, en todo proyecto de diseño web son una opción interesante. Suponen la máxima compatibilidad posible. En esta infografía, de origen incierto pues no está firmada (fuente probable), hay una lista con las más comunes –y por tanto más seguras- de todas.

Leer más...

06 abril, 2017

Consejos para dar formato óptimo al texto general

Hacía tiempo que queríamos realizar una entrada con consejos generales de maquetación para textos largos. En artículos anteriores ya habíamos visto algunas pautas tipográficas para el diseño de logotipos, así como también recomendaciones de cara a titulares y encabezados (ver enlaces anteriores). Por tanto sentía que faltaba por analizar el denominado texto base, también llamado “texto general”. En definitiva, la parte restante y mayoritaria de todo texto, presente siempre en cualquier trabajo de diseño editorial. En esta entrada vamos a centrarnos en ello por fin, y en profundidad.

No es algo precisamente de poca importancia… En obras como libros y manuales, el cuerpo del texto propiamente dicho puede llegar a constituir la práctica totalidad del contenido, siendo por tanto fundamental el dominio a nivel técnico de su adecuado formateo. Esto implica definir características como el ancho de línea, el espacio entre líneas (interlineado), el espacio entre caracteres (y entre palabras), el tipo de letra más adecuado, etc. El objetivo no será meramente que el texto luzca atractivo, sino algo mucho más importante: que sea cómodamente legible.

Así pues, si nos planteamos la pregunta: “¿Cuál es el mejor formato posible para textos largos, como por ejemplo los presentes en libros, manuales, revistas y artículos, así como en páginas web?”, la respuesta será inmediata: el más legible posible. Esto implica que dicha lectura sea fácil, natural y cómoda.

Como veremos, esto puede ser diferente en un libro impreso respecto al entorno web o digital, pero en el fondo las pautas de maquetación a seguir son parecidas. Todo trabajo de diseño editorial que se precie deberá incluir siempre una norma de estilo (o CSS) concreta para el texto base. Es decir, para los párrafos del cuerpo del texto. Al menos si quiere ser medianamente profesional (así como mínimamente legible).

Índice.
  1. ¿Cuántos caracteres debería haber por renglón?
  2. ¿Qué cuerpo o tamaño de letra es mejor usar para el cuerpo del texto?
  3. ¿Letras con remate o sin el?
  4. ¿Qué variante de la tipografía es mejor para el texto general?
  5. Tracking y kerning, ¿qué son y cuáles nos convienen más?
  6. ¿Y el interlineado?¿Cuánto deberíamos poner?
  7. Justificación del texto y espacio entre palabras.
  8. Uso correcto de las mayúsculas y versalitas (o small caps).
  9. Leads o párrafos introductorios.
  10. ¿Cuáles son las mejores fuentes para el texto general?
Introducción. Los consejos de los expertos, comentados.

Para hacer esta guía contaremos con la ayuda de otros profesionales, como Typewolf y Mariana Eguaras. Detrás del apodo está el norteamericano Jeremiah Shoaf, excelente tipógrafo que ha reunido todo su saber en un completo libro electrónico del que hablaremos después. Mariana Eguaras, por su parte, es una gran especialista de origen argentino actualmente residente en España. Citaremos también algunos fragmentos de su blog profesional.

Volviendo al libro de Jeremiah, alias Typewolf, es extraordinariamente interesante, pues está estructurado en forma de lista de 100 puntos o claves a seguir, de cara a formatear correctamente un texto. Así pues es un manual muy bien organizado, titulado “Flawless Typography Checklist” (“Lista de comprobación de tipografía sin defectos”). Durante un tiempo dicho libro tuvo una free preview o vista previa gratuita (actualmente offline), en la que el autor nos mostraba algunos de los puntos de la lista. Comentaremos aquí algunos de dichos puntos.

Incluiré así mismo las consideraciones de Mariana al respecto de diferentes temas, pues sin duda también son valiosas. Recomiendo en este sentido consultar su artículo “Qué tipografía usar para libros impresos y digitales”. No tiene desperdicio.

Finalmente, en cuanto a la experiencia profesional del autor de estas líneas, sirva para acreditarla otro de mis sitios: Maquetador Online. Como puede verse en él cuento con muchos años ya de trayectoria en este campo (más o menos los mismos que Jeremiah, en realidad).

Bien, sin más, vamos a adentrarnos en los diferentes puntos –o consejos- a seguir.

¿Cuántos caracteres debería haber por renglón? El ancho de línea debe tener entre 45 y 75 caracteres (66 el ideal) incluyendo espacios. Por legibilidad.

Typewolf: Mantener la longitud de la línea entre los 45 y los 75 caracteres (66 es ideal)

  • Es una necesidad especialmente importante en el entorno web, dado que el carácter responsive (adaptable al ancho de la pantalla) de las páginas actuales deviene a menudo en líneas de texto demasiado largas. Esto hace que la vista se pierda y dificulta la lectura.
  • Según este autor, la lectura empieza a degradarse verdaderamente en líneas a partir de los 100 caracteres, no siendo extraño encontrar sitios web con incluso más de 300 (pone de ejemplo la Wikipedia, lo difícil que es pasar de una línea a la siguiente). Los grandes monitores actuales acentúan esta característica, de eso no hay duda.

En mi opinión todo esto es cierto, aunque creo que tampoco pasa nada por superar un poco estas cifras. De hecho, aquí mismo en La Grafiteca los párrafos llegan a los 90 caracteres por línea -como puede verse en este mismo artículo-, y encuentro que se leen bien.

No obstante admito que está bastante al límite, y que el párrafo no debería ser más ancho en ningún caso (al menos sin aumentar el tamaño de la fuente). Así pues coincido en líneas generales con las conclusiones de Jeremiah.

“La línea de 66 caracteres (contando tanto letras como espacios) es ampliamente considerada como la ideal” (Robert Bringhurst, “The Elements of Typographic Style”).

Mariana Eguaras, por su parte, declara en este sentido que “se recomiendan entre 50 y 70 caracteres por renglón”. Así pues esta especialista confirma todo lo dicho (ver su artículo antes citado). El motivo de ello sería el mismo: mientras leemos, una vez llegado al salto de línea, en renglones muy largos hay que hacer demasiado recorrido de vuelta, y se pierde el hilo de la lectura.

Esto sería válido tanto para el entorno web como para el caso de los libros, ya sean impresos o Ebooks.

¿Qué cuerpo o tamaño de letra es mejor usar para el cuerpo del texto? Los expertos dan un rango de entre 12 a 18.

Una vez aclarado que no deberíamos superar nunca los 90-100 caracteres por renglón (y mejor si ponemos menos), viene la siguiente pregunta lógica… ¿A qué tamaño? Ello naturalmente va a depender de la fuente elegida, pues en cada tipografía las letras ocupan un ancho diferente. Así pues tocará probar.

Si la fuente es muy pequeña, 70 caracteres a tamaño 12 pueden ocupar un espacio ridículo. Adicionalmente, si es muy pequeña también sufrirá su legibilidad. Así pues no hay que tener miedo a aumentar el cuerpo.

Para el entorno web, personalmente encuentro muy aconsejable definir los párrafos (etiquetas <p>), con un ancho máximo de entre 500-600 px. Esto para un tamaño de fuente de unos 14-18px -según la letra sea más grande o más pequeña-, nos dará los deseados 60-80 caracteres por línea.

Nótese que esto no tiene por qué chocar con hacer un diseño web fluido y responsive (algo sin duda totalmente recomendable). Sencillamente, estableciendo un max-width en el estilo CSS del párrafo podremos limitar su anchura a un máximo. Si en los mayores monitores esto deja mucho “blanco” a los lados no debemos tener miedo a ello, pues estaremos ganando en legibilidad que es lo más importante (al menos si hay mucho texto).

En el caso de La Grafiteca, como puede verse se usa una Roboto de 15px, en un párrafo de 600 píxeles de ancho. Esto da los citados –y tal vez un poco excesivos- 90 caracteres por renglón en las líneas más largas.

Dejando a un lado el entorno web, para libros impresos Mariana Eguaras comenta que “por lo general, un cuerpo de letra entre 12 y 13 es un tamaño correcto, respetando el interlineado por defecto de la tipografía”. Muy importante también el tema del interlineado.

¿Qué tipo de fuentes son mejores para el texto general? ¿Remate o no?

Vamos a responder a esta pregunta citando una vez más a Mariana Eguaras, pues estoy bastante de acuerdo con su punto de vista (recuerdo que cité el artículo correspondiente de esta autora al principio, para las personas que lo quieran consultar de primera mano).

Ella divide la cuestión según si es para formato impreso o digital. Recuerdo que Mariana es especialista en libros, pero en líneas generales lo que dice puede ser válido también para el resto de textos. Sus conclusiones, en resumen, son las siguientes:

Las tipografías serif (con remate) aparecen como mejores para el formato impreso, mientras que las de palo seco (sin remate o serif) serán por el contrario las indicadas para el formato digital.

El motivo de esto es que el remate de las letras con serif (Times New Roman, etc) ayuda a mantener la vista en la línea, creando una especie de trazo o renglón imaginario. Por tanto, facilitan la legibilidad.

En el entorno web no funciona demasiado bien esta característica, pues no se aprecian bien los remates (recordemos que la resolución de las páginas web es de 72ppp, lo cual es muy bajo). Más que crear la ilusión de una línea horizontal, lo que hacen los remates aquí es emborronar.

Es por ello que históricamente los libros se han impreso (así como la prensa y revistas) usando mayoritariamente letras rematadas para el cuerpo de los textos, mientras que por el contrario en las páginas web predominan las tipografías de palo seco.

Finalmente, me resultan de gran interés los comentarios de esta autora sobre los eBooks o libros electrónicos. En este caso, dado que el dispositivo sólo puede mostrar las fuentes que el fabricante haya incorporado, no tiene mucho sentido que nos preocupemos en exceso sobre esto. Sencillamente, el lector elegirá la tipografía que más le guste, o dejará la que venga por defecto. De igual forma podrá aumentar el tamaño del texto.

Eso sí, en mi opinión haremos bien en realizar de todas formas la composición del párrafo como si se tratara de un libro impreso, a la manera que se describe aquí, y eligiendo además una fuente lo más estándar posible (Arial o Times New Roman es lo más seguro). Lograremos así la máxima compatibilidad, pues lo más probable es que la mayoría de lectores dejen las opciones por defecto, y ello respete la tipografía elegida por nosotros.

Adicionalmente, conviene diseñar una jerarquía de tamaños en el texto, que diferencie los títulos del texto general, para facilitar la lectura en este tipo de dispositivos electrónicos.

¿Qué variante de la tipografía es mejor para el texto general? Usar solo Regular, Normal, Book o Medium para el grosor de la fuente en el texto base.

No se recomienda el uso de las negritas o Bold (menos todavía las Black o Ultra, lógicamente) para el cuerpo de los textos. Esto no implica que no puedan emplearse en palabras sueltas, o a la manera de los artículos web, sino que deben evitarse para el texto al completo. El resultado sería demasiado pesado, como poner todo el texto en mayúsculas.

Lo mismo va para el caso contrario, esto es, elegir grosores muy finos. Ello hace que se resienta mucho la legibilidad. Por ejemplo grosores de entre 100 y 300, disponibles en muchas fuentes web actualmente. Así pues, mejor elegir de 400-500.

Typewolf: cuidado con las fuentes demasiado finas o gruesas, mejor elegir grosor medio, de 400-500

Typewolf pone el ejemplo (muy bien elegido) de precisamente la fuente Roboto, que es una de las mejores técnicamente, realmente bonita y muy utilizada (también aquí en La Grafiteca, como hemos comentado). Dice Typewolf: “Roboto de ancho 100 puede parecer muy fina y delicada en tu pantalla, pero aparecerá completamente ilegible en otras máquinas”.

Estoy de acuerdo. Por eso elegí Roboto con un ancho de 350, para asegurar un mínimo de legibilidad (algunos navegadores la muestran algo más gruesa que a 300, por tanto más legible, y en otros es directamente igual que a 400). Como segunda fuente, en el CSS se establece Arial, para el caso de que no esté disponible Roboto. Arial es una fuente disponible en todos los equipos, probablemente la más estándar que hay, y absolutamente testada en cuanto a la legibilidad por la totalidad de navegadores y equipos.

Volviendo a los consejos de Typewolf, recomienda en este sentido que se compruebe después la fuente elegida en tantos navegadores y dispositivos como sea posible. Sin duda es algo imprescindible.

También es interesante el consejo de usar la variante Book –cuando esté disponible- para el texto general en libros. Dicho grosor se diseña específicamente para el formato impreso.

No usar las que incluyan en su nombre Display, Headline, Banner, Poster, Big, Titling o Fine, tampoco Caption, y tampoco Script.

Typewolf: no elegir fuentes display para el texto general

  • Las tipografías con Display, Headline, Banner, Poster, Big, Titling o Fine en su nombre no serán nunca apropiadas para el cuerpo del texto (cada una por diversos motivos, que pueden generalizarse en que son más bien para titulares y logotipos, es decir, para tamaño grande). Cuando esté disponible, elegir siempre la variante Text. Estas modalidades de una misma familia de fuentes se suelen denominar variantes ópticas.
  • Las fuentes de tipo Display (como Playfair Display, una de las más famosas, o Freight Display, que puede verse en la imagen) están diseñadas como su propio nombre indica para mostrar o exhibir algo. Así pues están indicadas para grandes tamaños, como encabezados, anuncios publicitarios, logotipos, etc. Nunca para el cuerpo del texto (tampoco para pantallas pequeñas como las de los smartphones). Esto es así debido a que incluyen detalles y adornos que no se perciben a un tamaño pequeño, o peor todavía, que hacen que el texto sea menos legible, pudiendo resultar incluso molestos.
  • En el ejemplo de la imagen con la tipografía Freight, Typewolf comenta que la variante display tiene demasiado contraste para una lectura larga, siendo mejor la variante text para este fin. De igual forma se aprecia que el remate es menos detallado, pues esto no resulta necesario a un menor tamaño, así como más grueso y por tanto más visible. En general, las fuentes display tienen más contraste, adornos más intrincados y espacios más apretados, todo ello bueno para crear emoción y atraer la mirada (lo cual es su finalidad), pero inconveniente para ser leído mucho tiempo.
  • En cuanto a las fuentes Caption (en español podría traducirse como “Subtítulo”), tienen como finalidad ser impresas a tamaño minúsculo, no siendo demasiado útiles para el entorno web, y tampoco muy indicadas para textos largos (en mi opinión).

Por mi parte, nada que añadir a estas consideraciones de Typewolf. Me gusta la cita que incluye en su guía:

“Cuando se buscan buenas opciones para textos largos, debemos admitir que estamos pidiendo a alguien que viva con esa tipografía durante un extenso periodo de tiempo. Cada excentricidad será amplificada página tras página”  (Jason Santa Maria, “On Web Typography”).

Tracking y kerning, ¿qué son y cuáles nos convienen más?

Ejemplos de uso del tracking en un texto

Todos los autores –y yo también- están de acuerdo en que estos aspectos son fundamentales en el adecuado formateo de un texto. El tracking o espacio general entre caracteres no debería tocarse nunca (dejarlo en 0), aunque en prensa y revistas suele ser necesario hacerlo para cuadrar los artículos en la página.

Aquí hablo como experto en maquetación de prensa. Por mucho que necesitemos encajar un titular concreto, o un texto que no terminamos de conseguir cuadrar, no deberíamos pasar de +/- 3 de tracking. Si lo hacemos, que sea con gran remordimiento (de igual forma reducir el porcentaje del ancho de la letra es otra trampa en la que no debemos incurrir, y si lo hacemos nunca pasar del 99-98%). La deformación del texto en caso contrario es demasiado grande, sufriendo mucho la lectura.

Por su parte, el kerning se refiere a la separación entre una letra y la siguiente, dentro de una misma palabra. Se diferencia del tracking en que este último se aplica a todo el texto seleccionado, incluyendo espacios en blanco, mientras que el kerning se detiene en una letra respecto a la siguiente, en pares de dos. Se usa para que no quede demasiado espacio en blanco entre algunas letras determinadas, lo cual es útil a su vez en tipografías concretas, generalmente las cursivas o con remates muy excéntricos.

Ejemplos de kerning métrico y óptico

El kerning es muy necesario para mezclar tipografías. En dicho caso, lo mejor es elegir un kerning de tipo óptico (imagen de abajo), que se fija en la forma de las letras, a diferencia del métrico que es el que viene incluido en la propia fuente por su diseñador (y por tanto el más preferible si tenemos una tipografía de calidad que va a ser usada sola).

  • *Nota2: El kerning o kern, así como el tracking o track, son todas medidas de interletraje. Ver el link anterior para más información sobre estos confusos términos.
¿Y el interlineado?¿Cuánto deberíamos poner?

En libros esto del interletraje no debe preocuparnos mucho (dado que se usa básicamente una única tipografía, y no tenemos que “encajar” ningún titular), y menos aún desde luego en páginas web, teniendo mucha más influencia en estos casos la interlínea.

Dicha medida es la separación entre líneas, y sin duda es un aspecto fundamental para la legibilidad. Demasiado separadas, tendremos mucho blanco y será más difícil la lectura (recordemos que la vista ha de volver atrás al terminar el renglón). Demasiado juntas, habrá barullo y también sufrirá la legibilidad. Dependerá de la tipografía, pero en líneas generales se suele considerar óptima una interlínea de entre el 110-150% del tamaño de la letra. Es decir, de cuerpo y medio aproximadamente (casi siempre mejor un poquito menos).

Cuerpo y medio es lo que suele venir por defecto, aunque siempre será bueno ajustar esta medida en función del tipo de letra, buscando un buen equilibrio entre suficiente espacio blanco y buena legibilidad.

  • *Nota3: Hablamos siempre del cuerpo del texto, pues en títulos y encabezados el 150% es sin duda demasiado, como comenta Typewolf en su guía. Llevo años y años diseñando titulares para prensa y estoy totalmente de acuerdo con él; en encabezados con el 110-120% suele ser suficiente, más de eso separa demasiado las líneas.

En diseño web será obligado establecer estilos CSS para las interlíneas, aunque resultará fácil pues también podremos crearlos en forma de porcentaje, respecto al tamaño de la fuente (por ejemplo: line-height: 120%). Sin ir más lejos, aquí mismo en La Grafiteca tengo establecida una interlínea del 147% para los párrafos (recordemos que la fuente es Roboto a tamaño 15). Por tanto una vez más estoy en el límite máximo.

Otro aspecto fundamental para el diseño web es el espacio entre párrafos, siendo absolutamente recomendable separarlos mediante padding o margin en el CSS aplicado a la etiqueta <p>. Así se facilita mucho la lectura en los monitores y pantallas (en caso contrario, es decir a la manera de los libros, queda todo demasiado embrollado). En esta web se usa un espacio entre párrafos equivalente al tamaño de la fuente (15px). Puede establecerse en el CSS incluyendo un margen de 1em debajo de cada párrafo (margin-bottom: 1em). Se trata una vez más de una medida relativa al tamaño de la fuente; 1em significa el mismo tamaño, 1.5em cuerpo y medio… y así.

Justificación del texto y espacio entre palabras, otro aspecto fundamental.

Finalmente, existe un último parámetro que es bastante necesario en libros, prensa y revistas (especialmente en estas últimas). Es el Espacio entre palabras y Opciones de separación. Se trata de ajustes finos dentro de la justificación del texto (que por cierto es otra cosa a elegir, si vamos a justificar el texto, esto es que llene todo el espacio cuadrando los párrafos, o lo dejamos en bandera, alineado a la izquierda, como puede verse en este mismo artículo).

Estas opciones determinarán el espacio entre las palabras en cada línea, pues cuando una palabra no cabe en un renglón, una de dos: o bien se corta con un guion tras alguna sílaba, o bien pasa entera a la línea siguiente (podemos elegir una opción u otra). En este último caso, si la palabra que no cabe es muy larga puede quedar mucho espacio entre las palabras de arriba, lo cual es algo bastante feo, y se considera un fallo en el formateo del texto.

Ejemplo de palabras que han quedado demasiado separadas por estar el texto justificado

Es algo muy típico: quedan muy pocas palabras arriba, y si el texto está justificado, las separará mucho, lo cual queda fatal. Esto hay que tenerlo en cuenta sobre todo en sitios estrechos, como en columnas en prensa o en sidebars (barra o zona lateral muy habitual en los blogs y webs).

En el caso del presente texto, como puede verse yo he elegido no justificarlo, dejándolo en bandera. Precisamente para evitar estos problemas. Hay que tener en cuenta también que en diseño web no podemos contar con la opción de separar las palabras con un guion a la manera de los libros, pues no está bien perfeccionado todavía esto por parte de los navegadores. Así pues solo podremos elegir si justificamos o dejamos en bandera.

Justificando ganaremos en legibilidad al verse mejor los “renglones”, pero –como hemos visto- si el párrafo es demasiado estrecho podemos tener líneas con las palabras muy separadas. Así que ojo con eso. Hay que llegar a un equilibrio.

Eso sería para el diseño web. En el resto de casos (libros, revistas… incluso documentos PDF o presentaciones) sí podremos optar por partir partir las palabras cuando no quepan, dejando guion arriba. De hecho, es algo casi obligatorio en manuales, libros y similares, pues este tipo de textos siempre van justificados. No obstante cortar las palabras con guiones también tiene sus peligros. Especialmente en sitios estrechos, una vez más.

Los principales problemas son tres: dejar demasiadas líneas seguidas con guiones, letras sueltas perdidas, o -una vez más- que quede demasiado espacio entre las palabras de la línea de arriba.

Para evitarlos, con InDesign o cualquier otro programa de maquetación (así como incluso con Microsoft Word y la mayoría de editores de texto), puede definirse la manera en que se cortará esta última palabra de cada línea si no cabe. Por ejemplo estableciendo que deje un mínimo de letras arriba, o que no ponga demasiados guiones seguidos (algo que queda feo y se considera profesionalmente grave fallo de formateo). Todo ello se determina en las opciones de separación.

También se puede definir el espacio máximo -o mínimo- que puede haber entre palabras, antes de que se produzca el corte de la misma con guion y salto de línea (espacio entre palabras).

Es algo un poco complicado que mejor dejaremos sin tocar, siendo sobre todo necesario para textos en columnas muy estrechas como hemos visto, sobre todo en prensa y revistas. Ahí sí es muy necesario tener en cuenta dichas opciones, para que no haya líneas con excesivo espacio en blanco y muy pocas palabras, o por el contrario líneas muy apretadas o con excesivos guiones seguidos (todos los expertos coinciden en que no debe haber más de 2-3 líneas seguidas con guiones como mucho).

De igual forma, cortar palabras dejando pocas letras en la línea de arriba o de abajo (1 o 2 nada más) también está ampliamente considerado como algo “feo”, y un fallo de formateo. Es equiparable a dejar una línea viuda o huérfana (con muy pocas letras y por tanto muy vacías, así como sueltas y separadas de su párrafo, por estar éste en otra columna o página).

Uso correcto de las mayúsculas y versalitas (o small caps).

Seguimos con Typewolf respecto al adecuado uso de las small caps o versalitas en los textos. Todo lo que dice sobre este tema me parece excelente.

Ejemplos de versalitas, imagen de Wikipedia

Las versalitas son pequeñas letras mayúsculas, más o menos del tamaño de la altura X de las minúsculas. Dicha altura X es la que tienen las minúsculas sin el trazo ascendente o descendente. Por ejemplo: esto es small-caps.

Altura X de una letra, imagen de Wikipedia

Estas letras se leen mejor que las mayúsculas normales, fluyendo mejor con el resto del texto. ¿Cuándo usarlas?

  • Son buenas para siglas, acrónimos y similares. Usar mayúsculas normales da demasiado énfasis a estas palabras, destacándolas en demasía en el texto. No obstante, para abreviaturas breves siguen siendo mejores las mayúsculas normales (ejemplo: Washington, DC).
  • También son útiles para subtítulos o antetítulos, así como para epígrafes, emplazamientos típicos de la maquetación de prensa, donde quedan muy bien. Mejor que las mayúsculas normales pues suelen ser más gruesas y legibles.
  • Son buenas para dar estilo a los textos, por ejemplo para destacar las primeras palabras de un párrafo de apertura. También como primera letra del párrafo, a un cuerpo mayor que el resto del texto, o como capitular.
  • No todas las tipografías cuentan con versalitas, generando una pseudo-versalita en su lugar. En este caso lo mejor es evitar su uso, pues no se trata de verdaderas versalitas y su legibilidad puede resentirse.

Typewolf: elegir versalitas antes que mayúsculas para siglas

Por su parte, las mayúsculas normales deben usarse raramente en palabras completas, y solo si se quieren enfatizar mucho. Es algo no demasiado ortodoxo ni correcto. En literatura puede ser un recurso ocasional e incluso útil, mientras que en manuales y textos formales no debería usarse nunca.

Usar leads o párrafos introductorios.

Es otra de las recomendaciones de Typewolf, el uso de un primer párrafo con un estilo especial. No es ninguna novedad, pues dicho primer párrafo especial es algo que se usa desde siempre en prensa, denominándose dicha parte del texto lead o entradilla.

En ese párrafo se realiza un resumen del contenido completo del artículo, aportando la información principal del mismo: ¿De qué trata? ¿Cómo fue, es o será? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Las famosas “5 W” del periodismo (What, When, Where, HoW y Why).

En artículos, posts de blogs, manuales y en general en cualquier texto informativo es algo muy recomendable. Iría bajo el titular y con un estilo diferente, destacado respecto al cuerpo del texto. Para el lector puede ser de gran ayuda, agilizando su comprensión del contenido.

¿Cuáles son las mejores fuentes para el texto general?

Finalmente vamos a ocuparnos de este importante tema, que podría por sí solo ser objeto de un artículo propio.

Ya hemos visto antes que para el formato impreso serían recomendables –en principio- las letras con remates, mientras que para el entorno web mejor usar fuentes de palo seco. Ahora bien, ¿cuáles en concreto?

Vamos a empezar con las recomendaciones de Mariana Eguaras, que es un gran especialista en el diseño editorial para libros. Según cuenta, las tipografías con serif más habituales de encontrar en los libros son Baskerville, Bodoni (esta, igual que Bauer Bodoni, las veo sobre todo buenas para títulos, más que para el texto general), Caslon, Century Old Style, Fournier, Garamond y Sabon, así como la archiconocida Times New Roman (entre muchas otras).

En mi opinión, y dado lo parecidas que son en realidad, lo más sencillo es quedarnos directamente con Times New Roman, y dejarnos de líos, si queremos usar una fuente con remate. Eso sí, pese a estar presente en todos los equipos no significa que podamos usarla en cualquier proyecto público (más adelante comentaré algo sobre eso, creo que bastante importante).

En cuanto a las tipografías sans serif más habituales de encontrar en libros (sobre todo en portadas, según comenta Mariana), están: Arial (lógicamente, al igual que Helvetica que es casi igual pero la presente en los equipos de Apple), Avenir, Century Gothic, Frutiger, Gill Sans, Lucida Sans, Myriad (esta es muy buena y se usa mucho en prensa), Tahoma, Trebuchet, Univers y Verdana, entre tantas otras.

Al igual que en el caso de las fuentes con remate, mi consejo es no complicarnos y elegir directamente Arial (para el cuerpo del texto, para títulos ya es otra historia).

No obstante hay que tener algo muy en cuenta -y vamos ya con el comentario importante que antes dije que tenía que hacer-. Muchas de estas fuentes vienen ya instaladas por defecto en nuestros sistemas operativos (Windows, sin ir más lejos), y esto es debido a que Microsoft llegó a un acuerdo con los propietarios de estas tipografías. No obstante, ello no significa que nosotros tengamos también derecho a usarlas para cualquier finalidad comercial, como por ejemplo para publicar un libro o una revista, y ponerlos a la venta.

Lo explico todo en un artículo que recomiendo bastante leer en este sentido: “¿Son gratis las tipografías pre-instaladas en nuestros equipos?”. Tal y como allí se indica, estas fuentes podemos usarlas en nuestros trabajos personales, pero si las empleamos en alguna publicación de tipo comercial podemos incurrir en problemas legales. Ello es debido a que estas tipografías NO son gratis, sencillamente están presentes en los sistemas operativos (y programas como Microsoft Word, Office, etc).

Para emplearlas en publicaciones a la venta, tocará adquirir una licencia propia nuestra. No obstante, afortunadamente existen alternativas gratuitas (con permiso de uso incluso para fines comerciales), que además tienen una muy buena calidad técnica.

En el artículo que antes he comentado incluí también un listado de alternativas gratuitas para las fuentes pre-instaladas en nuestros equipos, que estoy seguro será de gran utilidad en este sentido. Son como digo conjuntos tipográficos de alta calidad, que no tienen nada que envidiar a las fuentes de pago (recomiendo también echar un vistazo a los artículos que enlacé al principio del todo, pues contienen referencias interesantes sobre esto, pese a estar más bien enfocados a titulares y textos de gran formato).

¿Y para páginas web?

Lo dicho anteriormente sería sobre todo para libros, revistas y formato impreso en general, variando ligeramente el panorama para el entorno web. En dicho formato contamos con fuentes especializadas realmente bonitas, algunas impresionantes. Basta con echar un vistazo a Google Fonts.

Como podemos ver allí, existe una amplia variedad de tipografías gratuitas disponibles para nuestras páginas web, de altísima calidad. Podemos usarlas libremente, incluso en páginas comerciales (ver enlace anterior).

Así pues, ¿cuál elegir? Asumiendo como preferible una tipografía sin remate, además de Arial hay otras opciones muy habituales de ver. Sobre todo la citada Roboto, Open Sans, Lato, Source Sans Pro, Montserrat, Raleway, Droid Sans, Arimo, Arsenal y algunas pocas más.

Las citadas desde luego son excelentes, y en algunos casos realmente elegantes, mucho más que Arial. Y también de alta legibilidad. Eso sí, hay que tener en cuenta de nuevo que en ciertos dispositivos tal vez no se muestren así de bonitas, de forma que con Arial siempre ganaremos en compatibilidad. Ello es lo que finalmente me ha decidido a usarla aquí.

De hecho, en el CSS podemos incluso establecer que se use directamente la fuente de palo seco por defecto en el navegador (font-family: sans-serif). No es para nada una mala decisión. Lo que esto hará será mostrar Arial, Helvetica, o una adaptación similar y comprobada de ellas. Siempre será una letra de la máxima legibilidad, eso desde luego, y supone por tanto una especie de “seguro” en este sentido.

Y aquí termino de momento la presente guía, a la que iré añadiendo más aportes en el futuro. Mi intención es hacer de ella una referencia verdaderamente útil, que contribuya a la difusión de textos cada vez más legibles y bien formateados. Cualquier comentario al respecto será más que bienvenido en cualquiera de mis perfiles sociales.

Leer más...