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11 abril, 2019

Imprimir un díptico: factores a tener en cuenta

En esta entrada vamos a anotar una serie de tips o puntos clave a chequear a la hora de imprimir dípticos (y folletos en general). En definitiva, los principales factores a tener en cuenta para asegurarnos que luego todo quede ok, como por ejemplo revisar las medidas, sangrías, color, textos, realización de pruebas previas antes de imprimir en masa, etc.

Se trata de una consulta que me han realizado recientemente, de forma que voy a aprovechar para realizar esta breve guía, y así servirá también para el público en general. En definitiva, ¿cómo podemos imprimir un díptico con seguridad, qué pasos hemos de seguir? Es un trabajo englobado dentro de la técnica de Preimpresión, de importancia crítica, que siempre debe realizarse exhaustivamente. Vamos a verlo a continuación.

Ejemplo de folleto díptico

Dónde imprimir el díptico con garantías.

Seguramente lo más importante de todo sea encontrar un buen lugar para imprimir nuestro folleto con garantías. ¿Por qué? Pues básicamente porque cualquier error lo detectarán ellos en primer lugar, y nos guiarán para resolverlo (comprobado, me ha ocurrido muchas veces). También nos darán toda la orientación técnica que nos haga falta. Cabe decir que, afortunadamente, contamos con numerosas imprentas de este tipo, tanto online como offline (esto es, lugares donde ir físicamente). Así pues, ¿qué ventajas tiene cada una?

Hoy en día existen bastantes imprentas online para elegir, lo cual está muy bien para comparar precios. Por lo demás, resulta muy sencillo trabajar con ellas, pudiendo llamarles en cualquier momento por teléfono para aclarar dudas técnicas, o también a través de su web y vía email. El archivo con nuestro diseño se lo podremos enviar de la misma forma, subiéndolo en su página o adjunto en un correo. Un buen ejemplo de impresión online serían los Dípticos en Marcaprint.

Estas imprentas nos ayudarán durante todo el proceso, como hemos comentado, e incluso pueden realizar labores de preimpresión técnica, como añadir perfiles de color, sangrados, etc (luego veremos todo esto). Finalmente, enviarán los ejemplares impresos a dónde indiquemos. Todo sin tener que desplazarnos en ningún momento a ningún sitio.

Por su parte, la opción offline pasa en primer lugar por las papelerías de barrio de toda la vida, que pueden ser suficiente para trabajos menores. Así pues con un número limitado de ejemplares y papel más o menos convencional.

Lógicamente, sus máquinas impresoras son relativamente sencillas, y no cuentan por tanto con corte y plegado mecanizados. Sí podrán hacerlo luego de forma manual, por tanto imprimiendo primero los documentos y luego cortándolos con guillotina a mano, y lo mismo el plegado. Como decimos, para unos pocos ejemplares puede ser suficiente.

Ahora bien, si queremos sacar una tirada de gran volumen, lo mejor sin duda es una imprenta de tipo industrial, para empezar por el precio. Además de eso, las grandes máquinas de que disponen realizan por si solas toda la labor: recorte, plegado, etc, dando un resultado perfecto.

Lo malo que tienen es que generalmente están en polígonos industriales, retirados y mal conectados con los centros urbanos. Lo bueno, que casi todas tienen página web y servicio online, siendo de hecho las mismas que comentamos al principio. De esta forma, en realidad no existe ninguna diferencia entre una gran imprenta online y offline, se trata de las mismas empresas. Si preferimos ir personalmente a hablar con ellos y recoger el pedido, o hacerlo por teléfono y que nos lo envíen, ya depende de nuestro gusto.

Factores a tener en cuenta antes de imprimir un díptico.

Bien, una vez elegida la imprenta, vamos a pasar a la parte técnica de este artículo. A continuación vamos a ver los puntos clave a chequear para asegurarnos de un resultado perfecto al imprimir nuestro díptico.

1. Formato de archivo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que todo documento que queramos imprimir debe tener un formato vectorial. Así pues, lo ideal es trabajar con programas como Adobe Illustrator o InDesign (también Corel y otros), que permitan el trabajo con vectores. Los programas de dibujo o simple edición gráfica, como Photoshop, no son lo más indicado (también permiten trabajar vectorialmente hasta cierto punto, así como guardar en formato PDF, pero lo cierto es que no están pensados para esto).

Lo ideal para dípticos, y cualquier folleto, es por tanto trabajar siempre con formas vectoriales, pues no están sujetas a resolución al modo de las imágenes convencionales. Un vector puede imprimirse a cualquier tamaño, y saldrá de la imprenta con resolución óptima. Para textos pequeños esto es crítico, pero en general todas las líneas y trazos se verán con mucha mayor claridad.

¿Qué formato de archivo enviaremos a la imprenta? Lo más práctico y habitual es mandar un PDF. Es un formato altamente compatible que admite vectores e imágenes convencionales, así como incorporar las tipografías usadas. Aunque también pueden usarse otros como AI de Illustrator, EPS, etc. No obstante, lo mejor es sencillamente exportar nuestro diseño en formato de archivo PDF.

2. Formato de las imágenes.

¿Y qué pasa con las imágenes convencionales? Las fotografías, dibujos y cualquier imagen JPG que tenga nuestro documento, ¿qué características deben tener? Podremos poner todas las imágenes que queramos, por supuesto, pero siempre con ciertas características técnicas: deberán tener una resolución muy alta, siendo lo habitual 300ppp (píxeles/pulgada). Es la resolución que tienen las revistas (a fin de cuentas es el tipo de papel que usaremos). Esto significa que, en el tamaño en que son mostradas, deben tener como mínimo 300ppp de resolución (esto podremos comprobarlo por ejemplo en Photoshop, en el menú Imagen / Tamaño de Imagen).

3. El color, otro aspecto clave.

En las imágenes que pongamos, así como en general en todo el documento, habremos de asegurarnos de que el modo de color sea CMYK. Así pues cuatricomía, con los 4 canales: Cian, Magenta, Amarillo (Y) y Negro (K). ¿Por qué? Sencillamente porque las imprentas usan estas cuatro tintas. Los colores son mezclas de ellas. ¡Atención a esto del CMYK pues es total y absolutamente crítico! Imprimir un documento en modo RGB, que es el usado para pantallas y monitores, hará que los colores aparezcan apagados y totalmente deslucidos.

Todas las imágenes, antes de llevarlas a InDesign, CorelDRAW o Illustrator, nos aseguraremos que estén en CMYK. Para ver (y cambiar) el modo de color de una imagen, la abriremos en Photoshop e iremos al menú Imagen / Modo. También puede cambiarse esto al exportar el PDF, pero lo mejor sin duda es hacerlo previamente, de forma que podamos tratar eventualmente la imagen para equilibrar colores, iluminar un poco, etc (otro de los típicos trabajos de preimpresión, también importantísimo, el tratamiento de las imágenes).

Menú para pasar una imagen a modo CMYK en Photoshop

Finalmente, hay que tener en cuenta que los trazados y formas vectoriales que usemos, también tienen que tener sus colores en CMYK.

Por cierto, no pueden olvidarse los perfiles de color. Como hemos visto en otras entradas, lo normal para papeles satinados/brillo es usar FOGRA39. No obstante esto no es un punto crítico, pues luego en la imprenta podrán añadirlo. Aunque es recomendable aplicar siempre el perfil de color correspondiente al tipo de papel (para dípticos lo normal es FOGRA39, como hemos comentado, o FOGRA27 para papeles mate rugosos tipo folio convencional). Estos perfiles lo que hacen es ajustar un poquito la cantidad de cada color (por tanto de tinta), para adaptarse mejor a la capacidad de absorción del papel. Se aplican en el menú Edición / Asignar perfil.

4. Los textos: ojo a los tipos de letra.

Una vez revisada la resolución de las imágenes y el modo de color, lo siguiente será comprobar los textos. No solo que estén correctamente escritos y sin erratas, por supuesto, sino también desde el punto de vista gráfico. Así pues tipográfico.

Esta labor consiste en asegurarnos de incrustar las fuentes que hemos empleado, en el propio documento PDF. Si usamos InDesign o Illustrator no deberá preocuparnos excesivamente, pues se realiza por defecto, pero ojo en caso de que usemos software antiguo como Freehand, o algún otro. Sin importar el programa que usemos, siempre comprobaremos en el menú de exportación que las fuentes se incorporan al documento PDF.

Menú de InDesign para revisar si las fuentes están incrustadas al exportar en formato PDF

Téngase en cuenta que, en caso de que usemos fuentes no muy comunes, y estas no se incrusten en el documento PDF, puede ser que al imprimir aparezca otra tipografía en su lugar, lo cual sería un auténtico desastre.

Para una seguridad total, también podemos convertir los textos en trazados (ojo que dejarán de ser editables). Esto significa convertirlos en formas vectoriales, habrán dejado de ser letras. Así pues se imprimirán tal cual las vemos con toda seguridad. Esto se hace en el menú Texto / Crear contornos.

Menú para convertir texto en contornos (vectores) de InDesign

Si estamos diseñando directamente en Photoshop no hará falta nada de esto, pues los textos se rasterizarán (quedarán acoplados al resto de la imagen). Aunque no es recomendable hacer un folleto directamente en Photoshop, como hemos comentado. Por mucha resolución que pongamos, los textos siempre serán más claros y legibles en formato vectorial que en una imagen plana. En textos pequeños, esto es crítico.

5. Comprobar las medidas del documento.

Aunque parezca de Perogrullo, siempre, y subrayo el "siempre", habremos de asegurarnos de que las medidas del documento son las correctas. Pues el documento se imprimirá exactamente con dichas medidas, de forma que si nos equivocamos tendremos un lío bien gordo. En el PDF que vayamos a mandar a la imprenta, esto puede comprobarse en el menú Archivo / Propiedades.

En cuanto a cómo organizar el documento (dónde va cada carilla del díptico), seguiremos el siguiente esquema:

Esquema/Estructura de carillas de un folleto díptico

Un díptico es un documento que tiene 2 hojas (llamadas "palas"), por tanto 4 carillas en total, y van todas en un mismo papel impreso por las dos caras. Dicho papel después será plegado (doblado) por la mitad, en forma de librito o "pequeño cuadernillo", por así decirlo. Es el tipo de folleto más sencillo (en nuestra Guía técnica para hacer un folleto tríptico o cuadríptico pueden verse los casos más complicados).

A diferencia de los trípticos y folletos más complejos no hace falta variar las medidas de las carillas, al no quedar ninguna "envuelta" por las otras. Sencillamente, es una hoja doblada por la mitad exacta, impresa por ambas caras, dando lugar a 4 páginas o carillas (dos exteriores y dos interiores). Así pues, todas las carillas tienen la misma medida. La hoja donde vayan impresas puede tener cualquier tamaño, y sencillamente haremos un diseño con 2 carillas delante y las otras 2 detrás, ocupando cada una la mitad exacta, según el esquema anterior (D-A y B-C, por una cara las 2 exteriores y por la otra las 2 interiores).

Cómo doblar un papel para hacer un folleto díptico

Es habitual usar un papel tamaño A4, que luego al plegar por la mitad nos da un folleto díptico tamaño A5. Aunque puede usarse cualquier tamaño, lógicamente.

6. Sangrados y márgenes de seguridad.

Ya casi estamos acabando. Nos queda por comprobar otro aspecto clave: los sangrados y márgenes de seguridad. Este punto siempre hay que tenerlo en cuenta si tenemos elementos "a sangre" en nuestro diseño (esto es, que lleguen hasta el final de la página). Pueden ser fotografías, o sencillamente un fondo de color. Siempre que algún elemento llegue al borde mismo del papel, habrá que incluir un margen de sangrado en el documento.

La medida del mismo habrá que consultarla en la imprenta, pero lo normal es que sean unos 2-3 mm. Así pues, al tamaño que queramos que tenga nuestro folleto, le añadiremos dicha medida. Por ejemplo, si es un díptico que, desplegado, mide un tamaño A4 convencional (210x297mm), le añadiremos el margen de sangrado por cada lado, para tener así un documento de 214x301mm (en caso de un sangrado de 2mm).

Los elementos de nuestro diseño que lleguen al borde de la página (fondos de color, imágenes, etc) los prolongaremos por tanto hasta dicho nuevo borde ampliado.

¿Por qué se hace esto? Para dar un margen de seguridad a la hora de cortar. Con ese añadido, si la cuchilla de corte tiene un pequeño error de 1mm, por ejemplo, no se verá un borde blanco poco estético; se seguirá viendo la foto o sencillamente el color hasta el final mismo del papel, sin cortes. Por eso se llama "sangrado", porque es una parte destinada a recortarse -sangrarse- con la cuchilla.

Lógicamente, si no tenemos nada que llegue al final, y nuestro diseño tiene de por sí unos márgenes en blanco, pues entonces no hace falta nada de esto.

Otros márgenes de seguridad que conviene mantener son respecto a los textos, sobre todo si son pequeños. Consultar en la imprenta, pero se suele recomendar no poner texto a menos de 3mm del borde de corte.

7. Prueba final de seguridad.

Una vez chequeado todo, haremos aún así una última prueba de seguridad. Consiste en imprimir un único ejemplar, para cerciorarnos de que todo está correcto. Es especialmente importante para el caso de las tipografías.

En relación con esto, también podemos asegurarnos de que están realmente incrustadas abriendo el PDF en otro equipo que no tenga instaladas esas fuentes, como por ejemplo un portátil o cualquier otra máquina que lea PDFs (si aparecen en pantalla, es que están debidamente incrustadas).

También es vital hacer la prueba de impresión para comprobar que el orden de las carillas está bien. Así pues, aprovecharemos para plegar el papel y asegurarnos de que cada cosa está en su sitio.

Y ya con esto habremos terminado las comprobaciones. Estaremos listos para enviar nuestro PDF a la imprenta. Recapitulemos los pasos que hemos seguido:

  • Usar formato vectorial y exportar en PDF. ¿Hemos convertido las fuentes en contornos? ¿No? Entonces comprobar que están incrustadas en el PDF.
  • ¿El color está en modo CMYK? ¿También las imágenes que hayamos puesto?
  • ¿Qué medida tiene nuestro documento? ¿Es la correcta?
  • ¿Tenemos elementos que llegan al borde la página? En caso afirmativo, ¿hemos añadido un margen de sangrado por seguridad? Consultar con la imprenta dicha medida.

Finalmente, recordar que para ayudarnos a diseñar nuestro díptico, aquí en La Grafiteca pueden encontrarse gran cantidad de plantillas de apoyo (realizar una búsqueda o consultar la categoría Dípticos-Trípticos-Plegados).

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10 septiembre, 2018

Guía técnica para hacer un folleto tríptico o cuadríptico

Vamos a realizar aquí una breve guía o manual técnico (más bien conjunto de anotaciones imprescindibles), sobre la preparación inicial de folletos o pequeños catálogos plegados-desplegables, tanto trípticos como cuadrípticos e incluso con más carillas-dobleces.

Es decir, vamos a ver cómo hacer la plantilla de los mismos, el documento base sobre el que pondremos nuestro diseño. Nos servirá por tanto para muchos trabajos, no solo uno (al menos aquellos que tengan la misma medida, que generalmente es tamaño folio A4 convencional, una vez desplegado). Así pues, algo parecido a nuestra guía sobre packaging, solo que centrada en este caso en los folletos con dobleces.

Bien, entremos en materia. Preparar bien el documento, con las carillas bien organizadas y las medidas correctas en las mismas, es un tema fundamental para que todo salga debidamente una vez impreso, como es bien sabido. Y siempre resulta bastante lioso de hacer (estarán tod@s de acuerdo conmigo, no tengo ninguna duda). Así que vamos a aportar aquí las claves y medidas de cada tipo de folleto, de forma que se puedan consultar rápidamente en cualquier momento (obligado decir que nos ayudaremos de las guías facilitadas por dos imprentas: Cevagraf y Pixartprinting, a las que damos los debidos créditos).

Un catálogo o folleto cuadríptico plegado o doblado "en ventana". Medidas y posición de las carillas.

Al tratarse de papeles plegados, con diversas dobleces, siempre es algo confuso crear el documento inicial de este tipo de folletos, ya sea con InDesign, Illustrator, etc. Esto es debido a que las diferentes carillas ocuparán luego nuevas posiciones al doblarse el pliego (portada, contraportada, interiores...). Hay por tanto que identificarlas previamente (más adelante pondremos diagramas detallados).

Por si esto fuera poco, al ir plegados en ocasiones varias veces sobre sí mismos, hay algunas palas (secciones) que pueden no caber finalmente (al doblarse se va perdiendo un poco de papel). Por este motivo, como se ve en la imagen más arriba, en dichos casos los documentos NO han de realizarse con un tamaño regular en sus divisiones. Concretamente, los folletos envolventes no deben tener el mismo tamaño en todas las carillas. Las que quedan dentro al doblar el papel han de ser algo más pequeñas, unos 2 mm, para que encaje todo perfecto.

Esto afecta a todo folleto que se doble sobre sí mismo (envolventes y en ventana), y no a los que sencillamente van doblados en zig-zag o acordeón. A continuación lo vemos todo en detalle y con diagramas.

Tamaño correcto de las carillas de cada tipo de folleto.

Para explicarlo seguiremos este artículo de la imprenta de Barcelona Cevagraf.coop (las imágenes proceden de allí, consultar el mismo para más info). Los casos son los siguientes:

Tríptico envolvente o “en cartera”: la pala interior 2 mm. más pequeña que las otras 2.

Diagrama de folleto tríptico envolvente.

Tríptico en acordeón o zigzag: las 3 palas iguales (con los dípticos es lo mismo, las dos palas o secciones también iguales).

Diagrama de folleto tríptico en zigzag-acordeon.

Cuadríptico envolvente: Ocurre como en el tríptico envolvente, las palas que se van "envolviendo" y quedan dentro finalmente, han de ser 2 mm más pequeñas. Además, de forma consecutiva. Así pues, tendremos 2 palas exteriores iguales, una tercera 2 mm más pequeña, y la cuarta 2 mm más pequeña que la anterior (ejemplo: en un folleto cuadríptico que mida cerrado 10 x 21 cms, las palas exteriores de portada y contraportada medirán 10 cm de ancho, la siguiente 9,8 cm, y la última, la que queda dentro del todo, 9,6). Esto vale para folletos con más caras, seguiremos el mismo procedimiento.

Diagrama de folleto cuadríptico envolvente.

Cuadríptico en acordeón o zigzag: las 4 palas iguales.

Diagrama de folleto cuadríptico en zigzag-acordeon.

Cuadríptico en ventana: Con esta forma de doblar el folleto, las palas que se plegan hacia el interior quedando dentro del todo, 2 mm más pequeñas que las otras 2 palas.

Diagrama de folleto cuadríptico en ventana.

Organigrama de carillas de los diversos tipos de folletos plegados.

A continuación incluiremos una serie de diagramas también imprescindibles. Concretamente, los que identifican cada carilla del folleto, tanto desplegado (abierto) como luego doblado y cerrado. Cualquiera que haya diseñado alguna vez un folleto sabe perfectamente lo confuso que resulta hacer esto (se diseña todo a la vez sobre una hoja plana, en un mismo documento, y si no se pone cada cosa en su sitio luego no cuadra bien).

Cuantas más dobleces, y por tanto caras, tenga un folleto, más complicado será identificar dónde quedará cada una cuando lo doblemos. Es fácil equivocarse. Así pues, lo mejor es tener siempre muy a mano diagramas como estos (proceden de las instrucciones de la imprenta Pixartprinting, consultar el enlace para más información, e incluso obtener útiles plantillas gratuitas ya hechas para este tipo de documentos, que traen incluso márgenes de sangrado y de seguridad).

Orden de carillas en folletos de 1 pliegue (4 caras) y 2 pliegues en cartera (6 caras).Orden de carillas en folletos de 2 pliegues (en acordeón o zig zag, 6 caras), de 3 pliegues en ventana (8 caras) y de 4 pliegues en acordeón o zig zag (10 caras).Orden de carillas en folletos de 3 pliegues (12 caras), de 2 pliegues (8 caras) y de 3 pliegues en zig-zag, cartera y envolvente (8 caras).Orden de carillas en folletos de 3 pliegues de 12 caras y 10 caras.

Como puede verse, las posibilidades son muchas y complicadas. Así que conviene llamar siempre a la imprenta, para que nos especifiquen detalles como el tamaño de las palas, los márgenes de sangrado y seguridad, tamaño mínimo de la letra, modo y perfiles de color, etc (siendo parecidas, no trabajan todas exactamente igual).

Asímismo, además de consultar todos estos diagramas, recomendamos seriamente realizar bocetos previos antes de imprimir, al igual que para el caso de las plantillas de packaging. Dicho bocetado consiste sencillamente en dibujar más o menos el diseño en un papel, y luego doblarlo según vaya a ir el folleto. A continuación, lo desplegamos otra vez, y apuntamos en cada carilla un número o letra, para identificarlo rápidamente, al modo de los diagramas que se ven en la imagen. Es la manera más segura de afrontar un trabajo de este tipo con garantías. En definitiva, asegurarnos de que cada cosa está en su sitio correcto.

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24 agosto, 2018

Etiquetas adhesivas: tipos, usos y guía técnica

Supongamos que queremos hacer una pegatina o vinilo, algo bastante habitual. La parte del diseño la tenemos controlada, pero… ¿cómo se prepara una etiqueta adhesiva para su correcto envío a imprenta? En esta entrada vamos a responder a esta pregunta –por la parte que toca al diseñador/a-, en forma de pequeña guía técnica, para una rápida consulta cuando haga falta.

Adicionalmente, aportaremos también algunos ejemplos y usos habituales de este tipo de materiales impresos, que generalmente son vinilos, pero también pegatinas en papel adhesivo y otros materiales, como luego veremos. En definitiva algunas anotaciones breves que puedan ser útiles en este tema.

Tipos de etiquetas adhesivas y usos habituales.

Habitualmente se distinguen por el material y/o finalidad de las mismas, que están muy relacionados como veremos.

En general, las etiquetas suelen estar hechas de papel adhesivo, vinilo, polipropileno o pvc transparente. Son materiales resistentes al agua y los arañazos, aguantando bien las inclemencias del tiempo: lluvia, frío, calor, etc. Esto las hace ideales para uso en vehículos, escaparates y exteriores en general, especialmente los 3 últimos; al ser materiales plásticos tienen también gran resistencia a aceites, grasas y cosas así, incluyendo líquidos cosméticos, abrasivos, etc.

En segundo lugar, las etiquetas también suelen agruparse según su forma y/o modo de aplicación.

Así pues, a nivel técnico se suele hablar de varios tipos de etiquetas, mezclando estos criterios. Vamos a verlo en detalle. Seguiremos por ejemplo la clasificación realizada por una imprenta de etiquetas adhesivas profesional:

Tipos de etiquetas adhesivas

- Etiquetas adhesivas “en rollo” o bobina. Son las clásicas para poner precios en los supermercados, aplicables mediante máquina etiquetadora manual (o directamente a mano). En realidad pueden usarse para poner cualquier etiqueta, generalmente en cajas, prendas de vestir o productos en general (industria, alimentación, etc), con el logo o cualquier otra información.

En este último caso, lo normal es que midan unos 5x9 cms. (de 3x3 cms. en adelante), y contengan datos como nombre, composición, fecha de vencimiento, lugar de procedencia, datos de la empresa, cuidados y precauciones, códigos de barras o QR, etc.

Habitualmente este tipo de etiquetas se hacen con papel adhesivo, polipropileno o pvc transparente (cuando se quiere que el fondo sea transparente).

- Pegatinas o etiquetas sueltas en papel adhesivo. Estos stickers se diferencian de los anteriores en que vienen en un folio, para ir cogiendo y aplicando etiqueta por etiqueta a mano. Tienen un micro-corte trasero para facilitar el cogerlas así, una por una.

Habitualmente se hacen con papel adhesivo, que como hemos comentado es muy resistente pues está estucado (cubierto por varias capas protectoras). Son además muy económicas estas etiquetas. Pueden usarse en casi cualquier superficie que se necesite identificar, como cartón, plástico o superficies de cristal (no para paredes, dónde será mejor usar un vinilo).

- Etiquetas sueltas en vinilo. Se trata de adhesivos de calidad altísima, tanto en su acabado como en cuanto a su resistencia (aguantan las condiciones ambientales exteriores: lluvia, frío, calor, etc). Pueden utilizarse por tanto para muchas finalidades, como ya hemos apuntado: en forma de pegatinas para lunas de vehículos o escaparates, para aplicar en cualquier producto o paquete, a gran tamaño para rotular y/o decorar paredes, vehículos… La imaginación es el límite.

Las hay rectangulares, cuadradas, circulares, ovaladas o troqueladas con forma, y puede realizarse impresión sobre vinilo blanco o transparente.

- Pegatinas transparentes. Generalmente estan hechas de vinilo transparente, y sus usos son básicamente los mismos que cualquier vinilo, que queramos usar sin fondo (el pegamento es invisible también).

El resultado es que, una vez aplicado, solo se verá el diseño en sí, perfectamente silueteado y sin fondo alguno. Lo normal es usar esto para que se vea bien un logo o nombre de empresa, por ejemplo para poner en vehículos, o cualquier superficie en general. Como cualquier vinilo es un material plástico y por tanto muy resistente al agua e inclemencias del tiempo, usado como decimos de forma rutinaria en rotulado de vehículos.

- Pegatinas troqueladas con forma. En cuanto a su material pueden estar hechas de los mismos materiales que las anteriores (vinilos, papel adhesivo, etc), pero se distinguen por estar recortadas en cualquier forma que se nos ocurra: en forma de llave o casita para una inmobiliaria, en forma de gatito o perrito si es de una tienda de mascotas o clínica veterinaria, de coche o llave inglesa para un taller, etc. Estas pegatinas han de prepararse siguiendo ciertas especificaciones técnicas.

Preparando para imprenta un adhesivo troquelado: añadir trazado de recorte CutContour

Concretamente, lo usual es que la imprenta requiera añadir un trazado de recorte o CutContour a nuestro diseño. Dicho trazado es sencillamente una línea vectorial que aplicaremos mediante software tipo Adobe Illustrator, InDesign, Corel, etc.

Dicho trazado puede ser relativamente complejo, pero no hay que pasarse, pues la cosa tiene sus límites. Hay que dibujar una línea cerrada y continua, que puede tener cualquier forma (sencilla): la silueta de una llave, casa o gatito que comentamos antes, por ejemplo.

Generalmente, hay que crear un color específico para dicho trazado, que debe llamarse obligatoriamente CutContour. El color debe tener solo una tinta al 100%, y el resto dejar al 0% (lo usual es poner magenta 100%, aunque algunas imprentas usan el amarillo e incluso otros). El tipo de color, elegir “Tinta Plana”. Lo normal es que nos pidan una cuatricomía CMYK, con solo una tinta al 100% y el resto nada, como hemos comentado.

Opciones para crear un color para trazado de recorte CutContour

Esto puede hacerse a mano (no es demasiado difícil), aunque algunos programas incluyen ya de serie colores denominados CutContour.

Pues bien, el plotter de corte reconocerá el trazado y recortará por ahí. Por tal motivo, hay que dejar un margen de seguridad (denominado sangrado) entre el trazo de recorte y el borde del diseño. Lo normal es que sea de 1-2 mm (mayor cuanto más grande sea el diseño a recortar). Téngase en cuenta que lo que quede por fuera del trazado de recorte será desechado.

Sea como sea, consultar siempre con la imprenta, pues cada una puede tener su especificación (para esto y para todo).

Más detalles técnicos: perfil de color, formatos de archivo recomendados, etc.

Las pegatinas o stickers, al estar impresas en materiales estucados o directamente plásticos, conviene que utilicen el perfil de color FOGRA39. Es el indicado para este tipo de materiales.

El modo de color, como siempre en impresión, debería por supuesto ser CMYK (cian, magenta, amarillo y negro). Así pues, hay que preparar el diseño directamente en cuatricomía CMYK. Si trabajamos en RGB, y la imprenta necesita CMYK, casi seguro que se producirán cambios de color no deseados cuando nuestro diseño salga de la máquina (colores planos, apagados…).

En cualquier caso, una vez más, hay que consultar siempre esto también con la imprenta, pues hay algunas, cada vez más, que pueden –e incluso prefieren- que trabajemos en RGB. Esto es muy sorprendente, pero dicen que los archivos pesan menos y además hay más riqueza de color en el RGB (cierto), y su maquinaria ya es capaz de reproducirla, sin los problemas antes citados.

Así pues, siempre llamar y consultar, o vía email. En cuanto al formato de archivo, pues lo mismo. Si el diseño contiene trazados vectoriales, sin duda lo mejor es el formato PDF, altamente compatible como es. No obstante, muchas imprentas aceptarán que mandemos otros formatos, como PSD de Photoshop o directamente imágenes TIFF o incluso PNG o JPG (no adecuados estos 3 últimos para etiquetas troqueladas con forma, y los JPG tampoco pueden tener fondo transparente).

Respecto a los formatos vectoriales, puede ser también que acepten archivos EPS o directamente .AI de Illustrator. Así pues pedir siempre que nos aclaren estas 3 cosas: formato de archivo, modo de color (RGB o CMYK), y márgenes/sangrados necesarios. Para pegatinas troqueladas, consultar también respecto al trazo de recorte o CutContour.

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