06 mayo, 2019

Consejos para maquetar un libro, y plantillas útiles

En esta entrada vamos a dar algunas pautas para la correcta maquetación de libros, así como de cara a llevar finalmente nuestro original a una imprenta. En definitiva, veremos cómo convertir un texto muy largo, redactado en bruto -como puede ser el correspondiente a una novela, un ensayo o un manual académico-, en un atractivo libro.

Además de ello, y no menos importante, vamos a aportar también una gran colección de plantillas para libros en formato InDesign (también para Illustrator, aunque lo más recomendable es usar las de InDesign, como luego explicaremos).

Todas las plantillas de la colección (varias docenas) son 100% gratuitas. Una auténtica maravilla. Tienen además diversas medidas, estando disponibles los tamaños habituales de los libros: 100x150mm, 105x210mm, 148x210mm, 210x297mm, etc. A4, A5, y muchísimas más. Por si fuera poco, las plantillas ofrecen también todo tipo de posibilidades de encuadernación: libros encolados (de tapa blanda), cosidos (de tapa blanda y dura), con y sin solapa, solapa media y entera, y en general todos los formatos que vemos en cualquier librería.

Se trata de un aporte verdaderamente magnífico, ofrecido por esta imprenta de libros, a la que debemos sentirnos realmente agradecidos. De hecho, su mera existencia ya merecería un post para divulgarlo.

Vamos a ser aquí un poco más ambiciosos, aprovechando para explicar -de forma breve y sintética- las pautas generales a seguir a la hora de maquetar un libro. Muchas de dichas pautas ya están incluidas en las propias plantillas, como son por ejemplo las relativas a márgenes de seguridad, aunque hay otras claves a tener en cuenta: tamaño y tipo de letra, extensión de las líneas, etc. Vamos a verlo punto por punto (el enlace a la página para descargar las plantillas lo ponemos al final).

1. ¿Qué programa usar para maquetar un libro?

Lo primero que debemos tener en cuenta es el programa que usaremos. Lo normal es partir de un texto en bruto, muy extenso, casi siempre escrito en Word. Es posible crear márgenes e incluso imprimir un libro directamente desde un archivo .DOC o .DOCX de Microsoft Word, pero por supuesto no es recomendable en absoluto.

En este sentido, lo ideal es usar un programa específico de maquetación, como Adobe InDesign o QuarkXPress. Esto es debido a que nos permitirán trabajar con las páginas y márgenes con gran facilidad, así como exportar todo en formato PDF para la imprenta (incorporando tipografías e imágenes), junto a muchas otras características útiles y necesarias.

Maquetando una página de un libro con InDesign

Usar otros programas, como Photoshop o Illustrator, no es nada recomendable, pues el formateo del texto es difícil y farragoso con ellos, y además no permiten el trabajo con varias páginas. Sencillamente, no están hechos para esto.

Cuando al final tengamos nuestro libro totalmente maquetado, con todas las páginas bien formateadas en nuestro documento de InDesign o Quark -yo diría que InDesign es el más usado-, exportaremos dicho documento en un PDF, que contenga todas las páginas. Esto para el interior del libro. La cubierta (con la portada, contra, lomo y caras interiores) se diseña aparte, generando un segundo PDF. Ambos PDFs será lo que llevaremos o enviaremos a la imprenta.

Más adelante veremos cómo hacer dicha cubierta, qué pasa con el lomo, las solapas, etc (apartado 3 y siguientes).

2. Formato del texto de un libro.

Este tema ya lo comentamos extensamente en una entrada anterior (Consejos para dar formato óptimo al texto general). Así pues, para ver todos los detalles, recomendamos consultarla también.

A modo de resumen, cabe decir que el objetivo que debemos tener es doble: por un lado la estética, por supuesto (que sea bonito y agradable a la vista), pero sobre todo atendiendo a la legibilidad. En definitiva, que el libro se lea cómoda y fácilmente.

Los profesionales están de acuerdo en que, en este sentido, lo mejor es no superar los 75 caracteres por línea (incluyendo espacios). Esto se debe a que con líneas más largas se "pierde el hilo" con más facilidad al pasar de una a otra.

Unos 70 caracteres por línea es lo ideal

En cuanto al tamaño de la letra, se suele recomendar un cuerpo de 12-14 puntos (dependiendo de lo ancha que sea la tipografía, lógicamente). Aunque en realidad depende del tamaño del libro. Esto es fácil de establecer, pues bastará con poner un tamaño con el que tengamos unos 70 caracteres por renglón, como vimos antes.

La interlínea por defecto de la tipografía se suele considerar adecuada, siendo lo recomendado el 110-150% del tamaño de la letra (cuerpo y medio como máximo).

En cuanto al tipo de letra, para libros se suelen recomendar las tipografías con remate (también llamado serif), debido a que se estima que son más legibles en el formato impreso. El remate de las letras ayudaría a seguir la línea o renglón. Eso sí, cuidado con las tipografías en las que no se distingan bien letras como la "a", "e" y "o". Una fuente estándar con remate al estilo de Times New Roman se considera lo más adecuado.

Finalmente, deberemos crear estilos también para los restantes textos del libro, además del texto general: títulos, notas a pie de página (en el caso de haberlas), citas textuales, créditos, textos en la solapa, etc.

3. Márgenes.

Una vez formateado el texto, hay que tener en cuenta el aspecto de los márgenes (en realidad mejor hacerlo antes, lo primero de todo, cuando creemos el documento).

Hemos de incluir márgenes amplios, especialmente los interiores. Esto es debido al lomo del libro, que impide abrirlo del todo y resta espacio.

Lo normal es que los márgenes midan unos 15-25mm (más cuanto más grande sea la página). Los interiores unos 5mm más, debido al lomo que se "come" parte de la página, como hemos comentado (así pues el margen derecho en las páginas pares y el izquierdo en las impares). Cuanto mas grueso sea el libro, más espacio perderemos en la parte central al abrirlo, así pues es algo a tener en cuenta (pedir consejo en la imprenta respecto a esto).

Dejar 15-25mm de margen por cada lado, y 5mm más en el lateral interior de la página

Finalmente, se han de tener en cuenta los márgenes de sangrado y seguridad, como en todo documento para imprenta. El margen de seguridad consiste en que nunca debe haber texto o cualquier otro elemento a menos de 3mm del borde de la página (por ejemplo, el número de la propia página). Esto se hace para asegurarnos de que no se produzcan errores de impresión o corte. En realidad este margen no presenta problemas, si hemos respetado los 15-25mm que comentamos antes (no hace falta sumarlo).

El margen de sangrado es una cuestión diferente. A diferencia de los anteriores, se añade al tamaño del documento. Así pues no consiste simplemente en dejar espacio en blanco desde el borde de la página hasta el texto, sino que se sumará al tamaño total de la página, para luego ser eliminado por la imprenta. Ejemplo: si tenemos un libro de 148x210mm, añadiremos 3mm más por cada lado (arriba, abajo, izquierda y derecha), para un total de 154x216mm. Nuestro documento tendrá ese tamaño. Con esto se consigue que las fotografías, colores, fondos y cualquier elemento que queramos que vaya "a sangre" (hasta el borde mismo del papel) salga bien, sin espacio en blanco u errores similares. Lo que harán en la imprenta será recortar el papel hasta los 148x210mm originales, quedando el corte perfecto.

Esto del margen de sangrado no suele afectar a las páginas interiores del libro, siendo generalmente de aplicación en la cubierta, donde sí es habitual que haya fondos y fotografías "a sangre" en los diseños.

4. El lomo del libro.

Cuantas más páginas, y mayor gramaje de estas, más grueso será el libro, y por tanto lógicamente también su lomo. ¿Qué ponemos en él? Lo habitual es que allí figuren el título del libro, autor, editorial, nombre y número de la colección en su caso, etc. Forma parte del diseño de la cubierta de nuestro libro, en la que va incluido como un elemento más. El grosor del mismo es imprescindible que lo consultemos con la imprenta.

Como hemos comentado, se maquetan por un lado las páginas interiores, y en otro documento aparte se prepara la cubierta del libro, que es un único papel impreso por ambas caras (lógicamente de mayor gramaje y rigidez, así como satinado, etc). En una cara de dicho documento van la portada, lomo y contra, y por la otra las caras interiores de dichos elementos (ver imagen adjunta). Así pues, a la hora de diseñarlo será un documento de solo dos páginas, que se imprimirán cada una en una cara del papel destinado a la cubierta.

Estructura o plantilla para la cubierta de un libro

Así pues, a la imprenta tendremos que darles 2 PDFs diferentes: uno con todas las páginas interiores del libro, y un segundo con la cubierta (que incluye el lomo como estamos viendo).

Al diseñar dicha cubierta, tendremos en cuenta el "hendido de cortesía", que es una marca que se hace a poca distancia del lomo, para facilitar abrir el libro y el paso de las hojas. A efectos de diseño del documento, respetar un margen de 7mm a ambos lados del lomo. Lo mejor es no colocar textos ni información sensible en dicho margen de seguridad. Esto es especialmente crítico en libro de tapa dura.

Respetar 7mm a ambos lados del lomo por seguridad. El grosor del lomo dependerá del número y grosor de las páginas

Continuando con el ejemplo de un libro de 148x210mm, su cubierta sería un documento con un ancho de 148mm (contra) + (Ancho del lomo) + 148mm (portada). Adicionalmente, habría que sumar luego 3mm más por cada lado en caso de llevar elementos a sangre, como hemos comentado.

5. Sobrecubierta y Solapas.

Los libros con encuadernación de mayor calidad acostumbran a llevar "camisa" o sobrecubierta. Se trata del papel -generalmente estucado/brillo- que envuelve el libro, y que incluye las solapas. De hecho, en la sobrecubierta estarán siempre portada, lomo, trasera del libro y las dos solapas. Se diseña todo a la vez, en un único documento, de igual forma que vimos antes para la cubierta.

Las solapas van por tanto al principio y al final, doblándose hacia dentro para envolver el libro como hemos comentado. Lo habitual es que midan media página o página completa. ¿Qué ponemos en ellas? Allí suele figurar la biografía del autor con fotografía, una breve sinopsis del contenido, críticas positivas de la obra u otros ejemplares de la colección si los hay. Son una buena manera de atraer posibles compradores, pues la información de las solapas es algo que todos leemos cuando hojeamos un libro.

Así pues, en caso de que nuestro libro lleve sobrecubierta, tendremos que facilitar un PDF a la imprenta con la misma. Lo normal es que esté impresa solo por una cara. Dado que es un papel que irá plegado -al modo de un folleto-, añadiremos 1-2mm a cada cara principal para hacer la doblez.

Estructura o plantilla para la sobrecubierta de un libro con solapas

Volviendo al ejemplo de antes, tendremos que crear un documento con un ancho de (Solapa trasera) + 149mm (contra) + (Ancho del lomo) + 149mm (portada) + (Solapa delantera). Si tiene elementos a sangre, cosa habitual en las sobrecubiertas, habrá que añadir los 3mm más por cada lado -arriba y abajo también-, que luego serán recortados como hemos explicado.

6. Tipos de encuadernación.

Una vez finalizados los pasos anteriores ya tendremos nuestro libro maquetado. Así pues, estaremos en disposición de exportar todo en formato PDF y enviar los archivos a la imprenta. No obstante, queda un paso final: elegir el tipo de encuadernación. A nivel general, podremos elegir entre:

  • Encuadernación encolada (o fresada): Las páginas van pegadas con cola entre sí y al lomo/cubierta. Es la modalidad más económica (aunque menos duradera).
  • Encuadernación cosida: Las páginas van en grupos de pliegos cosidos, y después se pega la cubierta. Tiene más calidad y presencia que la anterior, además de ser más duradera (las páginas no se sueltan). Obviamente también es más cara.

Hay que decir que, en realidad, ambas son actualmente encuadernaciones de alta calidad, pues todo el proceso se realiza mecánicamente con gran fiabilidad. El resultado será siempre un libro muy bien encuadernado. Con todo, es innegable que el cosido es más duradero.

A su vez, el lomo del libro puede ser recto o redondo. El recto es más habitual, mientras que el redondo es el típico de los libros clásicos, siendo más caro y dando más presencia.

En cuanto a las tapas, podremos elegir entre blandas y duras, siendo las duras de material rígido y más grueso. Obviamente, aportan un mayor prestigio, pero también son más caras. A casi todas ellas podremos añadir cualquier diseño, o envolverlas con una sobrecubierta con solapa, del tipo que antes explicamos.

Extra: colección de plantillas gratuitas para libros.

Como prometimos, vamos a finalizar este artículo con un enlace al sitio desde donde pueden descargarse las plantillas que comentamos al principio. Se trata de una colección realmente magnífica, con docenas de plantillas gratis de todo tipo de medidas y formatos, para InDesign, Illustrator y también en PDF. Una referencia de gran ayuda, pues los documentos incluyen las guías, márgenes y medidas concretos, estando listas para colocar nuestros diseños y/o volcar nuestros textos e ir añadiendo páginas.

El lugar es:

Guías De Impresión Digital Y Artes Gráficas | ProPrintweb

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25 abril, 2019

Bolsas de compras: mockups PSD para mostrar diseños

En esta entrada vamos a recopilar imágenes de bolsas de compra de tipo mock-up (archivos PSD con capas preparadas para poner nuestra marca o logo, que se aplica automáticamente). En todos los casos de muy buena calidad y 100% gratuitos. En definitiva, recursos útiles para mostrar diseños corporativos de branding para tiendas y negocios.

Las bolsas de las imágenes son en su mayoría de papel o tela, de tipo shopping. Las típicas que nos entregan en las tiendas de ropa y similares al comprar algo. No obstante también hemos localizado algunos modelos muy buenos de bolsas de tejidos ecológicos y/o de tipo "compra diaria doméstica" (supermercados, para el pan, etc).

La forma de funcionar de estos archivos es la de siempre: en una capa encontraremos un objeto inteligente -smart object en la versión inglesa- preparado . Al clicar en él se abrirá un nuevo documento, donde pondremos nuestro diseño. Guardamos los cambios, cerramos dicho documento y listo, no habrá que hacer nada más. Lo allí puesto se aplicará automáticamente a la bolsa, fusionándose de forma natural (Nota: es conveniente usar una versión avanzada de Photoshop).

Sin más, vamos a verlas todas una por una, aportando enlace a la página correspondiente de descarga. Como hemos comentado, todos estos archivos son completamente gratis.

Bolsa de marca, firma o tienda, de papel con asas de cordel, en color editable.

PSD con mockup de bolsa de una tienda, con capa para poner nuestro logo.

Web del recurso | Graphicburger.com

Bolsa de marca, firma o tienda, de papel con asas de cordel, en color oscuro.

PSD con mockup de bolsa de una tienda, con capa para poner nuestro logo, modelo 2 (color negro).

Web del recurso | Designbolts.com

Bolsas de la compra diaria de tela, de tipo ecológico o eco-friendly.

PSD con mockup de bolsa de la compra de tela eco-friendly, con capa para poner nuestro logo.

PSD con mockup de bolsa de la compra de tela eco-friendly, con capa para poner nuestro logo, modelo 2.

Web del recurso | Designbolts.com

Bolsa blanca de tela o tejido con mano agarrando el asa

Bolsa blanca de algodón con mano agarrando el asa.

Web del recurso | Graphicburger.com

Bolsa cuadrada de tejido marrón (esparto o lino) con asas

Bolsa cuadrada de tela basta marrón, tejido como de lino.

Web del recurso | Forgraphictm.com

Bolsas de tela con buen diseño, ideales para marcas, con variantes en tejido basto marrón, blanco y de algodón.

Bolsa de tejido basto de tipo ecológico. Bolsa de tejido ecológico modelo 2: el diseño ocupa todo el lateral. Bonita bolsa de tela de algodón grueso, con estampado de rosas. Bolsa con bonito diseño colgada de una percha, tejido resistente.

Web del recurso | Behance.net

Mock-up de bolsa de tejido eco

Mockup de bolsa de tejido ecológico.

Web del recurso | Behance.net

Bolsa de papel marrón estilo americano

Bolsa marrón de papel al estilo americano.

Web del recurso | Graphiclist.com

Bolsa cuadrada de esparto con asas de tela

Bolsa de tejido basto, de tipo esparto o tela de saco, pero con diseño.

Web del recurso | Dumitrumidon.com

Bolsa corporativa de papel con asas, para branding de empresas y compañías

Mockups de bolsas de papel para diseños corporativos.

Web del recurso | Blugraphic.com

Más imágenes de bolsas de compras

Para ver algunos modelos más, puede visitarse también la entrada Bolsa de compras, acción para Photoshop. Se trata igualmente de archivos de tipo mockup, pero funcionan con acciones de Photoshop (en lugar de con objetos inteligentes situados en capas).

Finalmente, para consultar más materiales de este tipo pero modalidad premium (de pago), el mejor lugar es ►este. Allí se ofrece un muestrario realmente amplio de modelos para distinguirnos y ser más exclusivos.

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11 abril, 2019

Imprimir un díptico: factores a tener en cuenta

En esta entrada vamos a anotar una serie de tips o puntos clave a chequear a la hora de imprimir dípticos (y folletos en general). En definitiva, los principales factores a tener en cuenta para asegurarnos que luego todo quede ok, como por ejemplo revisar las medidas, sangrías, color, textos, realización de pruebas previas antes de imprimir en masa, etc.

Se trata de una consulta que me han realizado recientemente, de forma que voy a aprovechar para realizar esta breve guía, y así servirá también para el público en general. En definitiva, ¿cómo podemos imprimir un díptico con seguridad, qué pasos hemos de seguir? Es un trabajo englobado dentro de la técnica de Preimpresión, de importancia crítica, que siempre debe realizarse exhaustivamente. Vamos a verlo a continuación.

Ejemplo de folleto díptico

Dónde imprimir el díptico con garantías.

Seguramente lo más importante de todo sea encontrar un buen lugar para imprimir nuestro folleto con garantías. ¿Por qué? Pues básicamente porque cualquier error lo detectarán ellos en primer lugar, y nos guiarán para resolverlo (comprobado, me ha ocurrido muchas veces). También nos darán toda la orientación técnica que nos haga falta. Cabe decir que, afortunadamente, contamos con numerosas imprentas de este tipo, tanto online como offline (esto es, lugares donde ir físicamente). Así pues, ¿qué ventajas tiene cada una?

Hoy en día existen bastantes imprentas online para elegir, lo cual está muy bien para comparar precios. Por lo demás, resulta muy sencillo trabajar con ellas, pudiendo llamarles en cualquier momento por teléfono para aclarar dudas técnicas, o también a través de su web y vía email. El archivo con nuestro diseño se lo podremos enviar de la misma forma, subiéndolo en su página o adjunto en un correo. Un buen ejemplo de impresión online serían los Dípticos en Marcaprint.

Estas imprentas nos ayudarán durante todo el proceso, como hemos comentado, e incluso pueden realizar labores de preimpresión técnica, como añadir perfiles de color, sangrados, etc (luego veremos todo esto). Finalmente, enviarán los ejemplares impresos a dónde indiquemos. Todo sin tener que desplazarnos en ningún momento a ningún sitio.

Por su parte, la opción offline pasa en primer lugar por las papelerías de barrio de toda la vida, que pueden ser suficiente para trabajos menores. Así pues con un número limitado de ejemplares y papel más o menos convencional.

Lógicamente, sus máquinas impresoras son relativamente sencillas, y no cuentan por tanto con corte y plegado mecanizados. Sí podrán hacerlo luego de forma manual, por tanto imprimiendo primero los documentos y luego cortándolos con guillotina a mano, y lo mismo el plegado. Como decimos, para unos pocos ejemplares puede ser suficiente.

Ahora bien, si queremos sacar una tirada de gran volumen, lo mejor sin duda es una imprenta de tipo industrial, para empezar por el precio. Además de eso, las grandes máquinas de que disponen realizan por si solas toda la labor: recorte, plegado, etc, dando un resultado perfecto.

Lo malo que tienen es que generalmente están en polígonos industriales, retirados y mal conectados con los centros urbanos. Lo bueno, que casi todas tienen página web y servicio online, siendo de hecho las mismas que comentamos al principio. De esta forma, en realidad no existe ninguna diferencia entre una gran imprenta online y offline, se trata de las mismas empresas. Si preferimos ir personalmente a hablar con ellos y recoger el pedido, o hacerlo por teléfono y que nos lo envíen, ya depende de nuestro gusto.

Factores a tener en cuenta antes de imprimir un díptico.

Bien, una vez elegida la imprenta, vamos a pasar a la parte técnica de este artículo. A continuación vamos a ver los puntos clave a chequear para asegurarnos de un resultado perfecto al imprimir nuestro díptico.

1. Formato de archivo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que todo documento que queramos imprimir debe tener un formato vectorial. Así pues, lo ideal es trabajar con programas como Adobe Illustrator o InDesign (también Corel y otros), que permitan el trabajo con vectores. Los programas de dibujo o simple edición gráfica, como Photoshop, no son lo más indicado (también permiten trabajar vectorialmente hasta cierto punto, así como guardar en formato PDF, pero lo cierto es que no están pensados para esto).

Lo ideal para dípticos, y cualquier folleto, es por tanto trabajar siempre con formas vectoriales, pues no están sujetas a resolución al modo de las imágenes convencionales. Un vector puede imprimirse a cualquier tamaño, y saldrá de la imprenta con resolución óptima. Para textos pequeños esto es crítico, pero en general todas las líneas y trazos se verán con mucha mayor claridad.

¿Qué formato de archivo enviaremos a la imprenta? Lo más práctico y habitual es mandar un PDF. Es un formato altamente compatible que admite vectores e imágenes convencionales, así como incorporar las tipografías usadas. Aunque también pueden usarse otros como AI de Illustrator, EPS, etc. No obstante, lo mejor es sencillamente exportar nuestro diseño en formato de archivo PDF.

2. Formato de las imágenes.

¿Y qué pasa con las imágenes convencionales? Las fotografías, dibujos y cualquier imagen JPG que tenga nuestro documento, ¿qué características deben tener? Podremos poner todas las imágenes que queramos, por supuesto, pero siempre con ciertas características técnicas: deberán tener una resolución muy alta, siendo lo habitual 300ppp (píxeles/pulgada). Es la resolución que tienen las revistas (a fin de cuentas es el tipo de papel que usaremos). Esto significa que, en el tamaño en que son mostradas, deben tener como mínimo 300ppp de resolución (esto podremos comprobarlo por ejemplo en Photoshop, en el menú Imagen / Tamaño de Imagen).

3. El color, otro aspecto clave.

En las imágenes que pongamos, así como en general en todo el documento, habremos de asegurarnos de que el modo de color sea CMYK. Así pues cuatricomía, con los 4 canales: Cian, Magenta, Amarillo (Y) y Negro (K). ¿Por qué? Sencillamente porque las imprentas usan estas cuatro tintas. Los colores son mezclas de ellas. ¡Atención a esto del CMYK pues es total y absolutamente crítico! Imprimir un documento en modo RGB, que es el usado para pantallas y monitores, hará que los colores aparezcan apagados y totalmente deslucidos.

Todas las imágenes, antes de llevarlas a InDesign, CorelDRAW o Illustrator, nos aseguraremos que estén en CMYK. Para ver (y cambiar) el modo de color de una imagen, la abriremos en Photoshop e iremos al menú Imagen / Modo. También puede cambiarse esto al exportar el PDF, pero lo mejor sin duda es hacerlo previamente, de forma que podamos tratar eventualmente la imagen para equilibrar colores, iluminar un poco, etc (otro de los típicos trabajos de preimpresión, también importantísimo, el tratamiento de las imágenes).

Menú para pasar una imagen a modo CMYK en Photoshop

Finalmente, hay que tener en cuenta que los trazados y formas vectoriales que usemos, también tienen que tener sus colores en CMYK.

Por cierto, no pueden olvidarse los perfiles de color. Como hemos visto en otras entradas, lo normal para papeles satinados/brillo es usar FOGRA39. No obstante esto no es un punto crítico, pues luego en la imprenta podrán añadirlo. Aunque es recomendable aplicar siempre el perfil de color correspondiente al tipo de papel (para dípticos lo normal es FOGRA39, como hemos comentado, o FOGRA27 para papeles mate rugosos tipo folio convencional). Estos perfiles lo que hacen es ajustar un poquito la cantidad de cada color (por tanto de tinta), para adaptarse mejor a la capacidad de absorción del papel. Se aplican en el menú Edición / Asignar perfil.

4. Los textos: ojo a los tipos de letra.

Una vez revisada la resolución de las imágenes y el modo de color, lo siguiente será comprobar los textos. No solo que estén correctamente escritos y sin erratas, por supuesto, sino también desde el punto de vista gráfico. Así pues tipográfico.

Esta labor consiste en asegurarnos de incrustar las fuentes que hemos empleado, en el propio documento PDF. Si usamos InDesign o Illustrator no deberá preocuparnos excesivamente, pues se realiza por defecto, pero ojo en caso de que usemos software antiguo como Freehand, o algún otro. Sin importar el programa que usemos, siempre comprobaremos en el menú de exportación que las fuentes se incorporan al documento PDF.

Menú de InDesign para revisar si las fuentes están incrustadas al exportar en formato PDF

Téngase en cuenta que, en caso de que usemos fuentes no muy comunes, y estas no se incrusten en el documento PDF, puede ser que al imprimir aparezca otra tipografía en su lugar, lo cual sería un auténtico desastre.

Para una seguridad total, también podemos convertir los textos en trazados (ojo que dejarán de ser editables). Esto significa convertirlos en formas vectoriales, habrán dejado de ser letras. Así pues se imprimirán tal cual las vemos con toda seguridad. Esto se hace en el menú Texto / Crear contornos.

Menú para convertir texto en contornos (vectores) de InDesign

Si estamos diseñando directamente en Photoshop no hará falta nada de esto, pues los textos se rasterizarán (quedarán acoplados al resto de la imagen). Aunque no es recomendable hacer un folleto directamente en Photoshop, como hemos comentado. Por mucha resolución que pongamos, los textos siempre serán más claros y legibles en formato vectorial que en una imagen plana. En textos pequeños, esto es crítico.

5. Comprobar las medidas del documento.

Aunque parezca de Perogrullo, siempre, y subrayo el "siempre", habremos de asegurarnos de que las medidas del documento son las correctas. Pues el documento se imprimirá exactamente con dichas medidas, de forma que si nos equivocamos tendremos un lío bien gordo. En el PDF que vayamos a mandar a la imprenta, esto puede comprobarse en el menú Archivo / Propiedades.

En cuanto a cómo organizar el documento (dónde va cada carilla del díptico), seguiremos el siguiente esquema:

Esquema/Estructura de carillas de un folleto díptico

Un díptico es un documento que tiene 2 hojas (llamadas "palas"), por tanto 4 carillas en total, y van todas en un mismo papel impreso por las dos caras. Dicho papel después será plegado (doblado) por la mitad, en forma de librito o "pequeño cuadernillo", por así decirlo. Es el tipo de folleto más sencillo (en nuestra Guía técnica para hacer un folleto tríptico o cuadríptico pueden verse los casos más complicados).

A diferencia de los trípticos y folletos más complejos no hace falta variar las medidas de las carillas, al no quedar ninguna "envuelta" por las otras. Sencillamente, es una hoja doblada por la mitad exacta, impresa por ambas caras, dando lugar a 4 páginas o carillas (dos exteriores y dos interiores). Así pues, todas las carillas tienen la misma medida. La hoja donde vayan impresas puede tener cualquier tamaño, y sencillamente haremos un diseño con 2 carillas delante y las otras 2 detrás, ocupando cada una la mitad exacta, según el esquema anterior (D-A y B-C, por una cara las 2 exteriores y por la otra las 2 interiores).

Cómo doblar un papel para hacer un folleto díptico

Es habitual usar un papel tamaño A4, que luego al plegar por la mitad nos da un folleto díptico tamaño A5. Aunque puede usarse cualquier tamaño, lógicamente.

6. Sangrados y márgenes de seguridad.

Ya casi estamos acabando. Nos queda por comprobar otro aspecto clave: los sangrados y márgenes de seguridad. Este punto siempre hay que tenerlo en cuenta si tenemos elementos "a sangre" en nuestro diseño (esto es, que lleguen hasta el final de la página). Pueden ser fotografías, o sencillamente un fondo de color. Siempre que algún elemento llegue al borde mismo del papel, habrá que incluir un margen de sangrado en el documento.

La medida del mismo habrá que consultarla en la imprenta, pero lo normal es que sean unos 2-3 mm. Así pues, al tamaño que queramos que tenga nuestro folleto, le añadiremos dicha medida. Por ejemplo, si es un díptico que, desplegado, mide un tamaño A4 convencional (210x297mm), le añadiremos el margen de sangrado por cada lado, para tener así un documento de 214x301mm (en caso de un sangrado de 2mm).

Los elementos de nuestro diseño que lleguen al borde de la página (fondos de color, imágenes, etc) los prolongaremos por tanto hasta dicho nuevo borde ampliado.

¿Por qué se hace esto? Para dar un margen de seguridad a la hora de cortar. Con ese añadido, si la cuchilla de corte tiene un pequeño error de 1mm, por ejemplo, no se verá un borde blanco poco estético; se seguirá viendo la foto o sencillamente el color hasta el final mismo del papel, sin cortes. Por eso se llama "sangrado", porque es una parte destinada a recortarse -sangrarse- con la cuchilla.

Lógicamente, si no tenemos nada que llegue al final, y nuestro diseño tiene de por sí unos márgenes en blanco, pues entonces no hace falta nada de esto.

Otros márgenes de seguridad que conviene mantener son respecto a los textos, sobre todo si son pequeños. Consultar en la imprenta, pero se suele recomendar no poner texto a menos de 3mm del borde de corte.

7. Prueba final de seguridad.

Una vez chequeado todo, haremos aún así una última prueba de seguridad. Consiste en imprimir un único ejemplar, para cerciorarnos de que todo está correcto. Es especialmente importante para el caso de las tipografías.

En relación con esto, también podemos asegurarnos de que están realmente incrustadas abriendo el PDF en otro equipo que no tenga instaladas esas fuentes, como por ejemplo un portátil o cualquier otra máquina que lea PDFs (si aparecen en pantalla, es que están debidamente incrustadas).

También es vital hacer la prueba de impresión para comprobar que el orden de las carillas está bien. Así pues, aprovecharemos para plegar el papel y asegurarnos de que cada cosa está en su sitio.

Y ya con esto habremos terminado las comprobaciones. Estaremos listos para enviar nuestro PDF a la imprenta. Recapitulemos los pasos que hemos seguido:

  • Usar formato vectorial y exportar en PDF. ¿Hemos convertido las fuentes en contornos? ¿No? Entonces comprobar que están incrustadas en el PDF.
  • ¿El color está en modo CMYK? ¿También las imágenes que hayamos puesto?
  • ¿Qué medida tiene nuestro documento? ¿Es la correcta?
  • ¿Tenemos elementos que llegan al borde la página? En caso afirmativo, ¿hemos añadido un margen de sangrado por seguridad? Consultar con la imprenta dicha medida.

Finalmente, recordar que para ayudarnos a diseñar nuestro díptico, aquí en La Grafiteca pueden encontrarse gran cantidad de plantillas de apoyo (realizar una búsqueda o consultar la categoría Dípticos-Trípticos-Plegados).

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